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Nadie mejor que alguien que ha conseguido llegar a lo más alto de su sector para hablar de cultura de trabajo y de esfuerzo.

Además, en el caso de Toño Rodríguez es especialmente arriesgado. Ya que, para lo que muchos empresarios podrían ser señales de advertencia, él decidió apostarlo todo para montar un restaurante de alta cocina en un pueblo de una veintena de habitantes. Concretamente en Sardas (Huesca).

En una entrevista para el podcast 'Se me Antoja by Montagud' habla sobre el trasfondo que conlleva conseguir premios culinarios tan importantes como la estrella Michelin o el Sol Repsol.

La cultura del esfuerzo

Para Toño, alcanzar el éxito es incompatible con una jornada laboral estándar. Cumplir el horario legal puede servir a quien busca una vida "normal", pero no a quien aspira a la excelencia profesional.

"Si quieres ser alguien normal, con 40 horas igual te vale. Si quieres ser mejor y destacar no lo vas a ser", afirma en el podcast.

"Mi objetivo al final era conseguir soles, estrellas Michelin y reconocimientos a nivel nacional. Eso con 8 horas al día de trabajo no lo vas a conseguir", añade.

En la otra cara de la moneda, este sacrificio laboral supone renunciar a ciertos aspectos de la vida. Como las relaciones sociales o la vida sentimental.

Lleva 25 años con su mujer, tiene dos hijas, y admite que la convivencia ha pasado por momentos muy complicados debido a su ausencia y obsesión por el trabajo. De hecho, confiesa que en varias ocasiones le ha dicho que no entiende cómo no le ha puesto "las maletas en la puerta" o le ha cambiado la cerradura.

Asume las consecuencias, pero defiende que no hay otra vía para alcanzar estos reconocimientos sin tener que pasar largas jornadas en los fogones.

Gestión de equipos

La exigencia de Toño no le ha impedido revisar su manera de liderar. Con los años, asegura, su forma de dirigir un equipo ha cambiado de manera notable.

Pese a reconocer ser de "mecha corta", la madurez le ha enseñado a bajar el pistón y a gestionar el día a día con más calma.

Con un equipo formado por 13 personas, Toño también habla de la importancia del balance entre el trabajo y la vida. "Yo he vivido la hostelería de pegarte dos meses sin fiesta y 15/16 horas de trabajo todos los días. Eso yo no lo quiero ni para mí, ni para mis chicos, ni para mi familia", señala.

Esa filosofía se refleja en los horarios. Durante ocho meses al año, su restaurante no abre por las noches, una decisión pensada para que los empleados puedan tener vida personal.

TOÑO RODRÍGUEZ, “40 HORAS NO BASTAN” | Se me Antoja, el podcast de Montagud