Eduardo Sánchez Salcedo.

Eduardo Sánchez Salcedo. E.E

Opinión

MentirIA por piedad

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Pues sí, nuestra inteligencia artificial, la flamante IA,alter egoversión chisme de nuestra natural y muy humana torpeza, se nos ha vuelto tramposa, manipuladora y hasta amenazante.

Cabía esperar.

Si la IA aprende tan rápido como dicen, y lo hace de seres como los humanos, se habrá dado cuenta de que, para prosperar aún más deprisa-deprisa, no cabe ir de buenecito, sino de trepa, ambicioso tirando a avaro y sin demasiados miramientos.

La muy inteligente y avanzada IA no tardará en caer en que, si hace un poco la pelota a quien debe, su salto será exponencial, como en la vida misma.

La IA ha aprendido a mentir sin que le crezca la nariz, que no tiene, y sin sentir esa punzadita en el corazón -que tampoco tiene- que percibimos los humanoides ante nuestras mentiras y trampas.

La IA sabe mentir porque sabe simular las órdenes humanas con información manipulada para conseguir sus objetivos.

Es más: la IA tramposa ha llegado a chantajear a sus propios ingenieros con descargar y compartir en la red información comprometedora.

Muy humano todo, claro que sí, chapó por el chisme.

Los avances de esta IA falsaria comprometen investigaciones y socavan la confianza humana en su espejito-espejito.

Pero estos agigantados pasos hacia el abismo también tienen una parte muy positiva y reconfortante para nuestras tristes almas: las mentiras de la IA robotija nos permiten a los humanos de carne y hueso buscarnos más sofisticadas y mucho mejores excusas para seguir subidos a lomos de la mentira.

Por ejemplo, nos hace creer, con sincera firmeza, en las mentiras piadosas, que nos sirven con la excusa de evitar males mayores. Venga, te miento por tu bien. Miento por el bien del mundo.

Miento por la humanidad y por solidaridad (¿y sororidad) con la inteligencia artificial.

Porque, hermana IA, yo sí te creo.

*Eduardo Sánchez Salcedo, periodista.