La nueva compañía Fly2Galicia anunció hace unas semanas una conexión entre Zaragoza y Santiago de Compostela.
Este nuevo turoperador, que tendrá un avión basado en Santiago de Compostela, conectaría el aeropuerto de Lavacolla - Rosalía de Castro con Zaragoza, Alicante, Granada, Milán, Bruselas, Múnich, Praga y Venecia desde el 1 de diciembre.
Lo hará a través del alquiler de un avión mediante una herramienta conocida como 'wet lease', lo que implica que alquila tanto la aeronave como la tripulación y el seguro.
Para ello, Fly2Galicia ha llegado a un acuerdo con la empresa rumana FlyYo, con gran actividad en Israel. Con base en Bucarest, la aerolínea opera con Airbus 320-214 aircraft, uno de los cuales será el que realice los 17 vuelos semanales entre Santiago y los destinos anunciados.
Sin embargo, como ya informó Quincemil, la sección de EL ESPAÑOL en Galicia, han surgido dudas y críticas en el sector, que alerta de los riesgos de operar en estas circunstancias.
Unas dudas que se acrecientan al saber quién está detrás: el búlgaro Gueorgui Iavorov Popov, quien anteriormente trabajó como tripulante de cabina en varias aerolíneas.
Y es que Popov mantiene desde hace cuatro años una denuncia en los juzgados de Zaragoza por el impago de unos 60.000 euros por una operación con la aragonesa Air Horizont.
“Nos pidieron un avión urgente para ir de Palma a Berlín porque el operador les había dejado tirados. Estaba cotizado en 60.950 euros. Lo aceptó, pero nos mandó un comprobante falso. Dos días después ya no contestaba a teléfono ni correos”, recuerda Juan Luis Díez, propietario de Air Horizont.
Tras ello, Juan Luis presentó la denuncia en los juzgados, que trataron de localizar a Popov sin éxito.
Ahora, tiene intención de retomar esa denuncia para recuperar ese dinero.
“Cuando leí el nombre, me sonó bastante, fui a la oficina y comprobé que era el mismo tipo. En cuanto empiece septiembre, ya he pedido que se reinicie el procedimiento”, añade Díez.
A su juicio, lo que pretende con Fly2Galicia “no tiene ni pies ni cabeza”, más cuando una compañía como WizzAir ha anunciado también una conexión entre Santiago y Zaragoza.
“Haciendo una cuenta rápida, necesita 3 millones de euros para empezar a operar, sin haber volado. ¿En qué cabeza cabe que tú, siendo nadie, vas a poder competir en una ruta que opera WizzAir? De verdad, no sé qué pasa por la cabeza de esta gente”, menciona el propietario de Air Horizont.
Los billetes más baratos cuestan 21,50 euros e incluyen una maleta de cabina de hasta ocho kilos y un artículo personal. Los precios aumentan conforme lo hacen las ventajas, aunque de media los más caros no superan los 80 o 90 euros a los más económicos.
“Estaba anunciando unos billetes a Múnich a 50 euros. Solo las tasas de Múnich valen 15 euros, y las de Santiago otros 10. ¿Te quedan 20 para operar? Serán precios de lanzamiento, pero no tienen sustento”, apunta Juan Luis Díez.
De hecho, el dueño de Air Horizont lo compara con otros intentos de aerolíneas que resultaron fallidos, como Pyrenair o Air Asturias.
“Puedo equivocarme, sí, pero la experiencia y la historia dicen que esto no funciona así. Este modelo no es sostenible”, incide.
