Esta noticia empieza como todas las grandes historias, por amor. Ana Obis y Pep Ors se conocieron por su pasión por la literatura fantástica y como le gusta remarcar a Pep "lo suyo fue un flechazo a primera vista".
Una página web de fantasía que los unió y los llevó a conformar una familia y a día de hoy regentar la librería más grande de Aragón en la que cuentan con 33.000 ejemplares a la venta de libros de segunda mano, pero que llega a una cifra de 50.000 si se suman los que almacenan.
Una cifra que han ido alcanzando poco a poco desde que en 2013 convirtieron su pasión por la lectura en su oficio con su plataforma de venta por internet Librovicios. Un negocio que nació como bromean "en el garaje como los Beatles", pero, sobre todo, desde un pequeño pueblo de Huesca de 170 habitantes, Azanuy.
Un nombre que estos días no ha sido indiferente ya que fue uno de los tres municipios que se vio rodeado por las llamas del gran incendio forestal que asoló la comarca de La Litera con 4.525 hectáreas afectadas y que rozó el borde del pueblo. Ana y Pep tuvieron que salir casi con lo puesto el jueves pasado cuando de pronto vieron como el fuego llamaba a la puerta.
El peligro de las llamas
Días después de que hayan podido volver a su casa y negocio tras 48 horas desalojados el susto aún está en el cuerpo: "Es un poco el ambiente emocional que hay por todas partes. Está siendo durillo", comentan desde su casa de Azanuy.
De aquellos angustiosos días recuerdan cómo se descontroló la situación para ver como tenían el fuego "prácticamente en la entrada del pueblo": "Cuando vimos que no iba a bien empezamos a ayudar a la gente para recoger las cosas y salir del pueblo", cuentan.
Así, durante esos días el temor estuvo muy presente por llegar a pensar que iban a perder los 33.000 libros fruto de las llamas. No se quedaron más tranquilos hasta que no vieron con sus propios ojos que el fuego no había entrado cuando pudieron acceder el viernes con un convoy de la Guardia Civil.
Así es el almacenaje de Librovicios en su casa de Azanuy
"Todos respiramos más tranquilos cuando vimos que lo que nos decían era verdad, que habíamos estado rodeados y muy cerca pero no había tocado ninguna vivienda", dicen.
A pesar de los temores ellos pueden decir que han tenido suerte: "Aquí sí que ha habido gente que ha perdido medios de vida, olivares de cuatro generaciones, tierra de cultivo, ha sido un palo para muchos". Aun así reconocen que si hubiera entrado en el municipio "hubiera sido un verdadero desastre".
Un negocio por amor
Lo especial de esta librería no son solo las grandes joyas que puedes encontrar o los números que la avalan como la mayor librería de Aragón con 33.000 libros a la venta o una de las más grandes de España en ejemplares de segunda mano. Sino que este negocio nace por impulso tanto de Pep como de Ana por su afición a la literatura y el emprender con más de 50 años.
"En un momento dado me despidieron y me quedé a los 52 años sin trabajo y viviendo en una zona en la cual yo no estaba preparado para ningún otro trabajo", relata Pep. Así, dejó atrás Barcelona su experiencia como director de salas de bingos y motivado por su mujer se volvió a Azanuy para instalarse permanentemente y con la idea en ciernes de abrir un negocio enfocado en la literatura.
No empezaban de cero ya que Pep contaba con una biblioteca personal de 6.000 libros y 10.000 cómics: "Tuvimos que comprar una casa nueva porque en la que teníamos aquí no cabían todos", recuerda.
De ahí nace la plataforma Librovicios que inició su andadura con 2.000 libros y "poco a poco fuimos creciendo". Así, dan respuesta a todo tipo de necesidades ya que entre su extenso catálogo de 33.000 libros se encuentra literatura, ensayo, teatro, poesía o religión. "Tenemos una sección bastante interesante de libro infantil y se venden. Hay padres preocupados porque sus hijos cojan costumbre a leer", inciden.
Así es el almacenaje de Librovicios en su casa de Azanuy
No solo venden en castellano, aunque sea su mayor nicho, sino que sus raíces catalanas también hace que el 10% de su catálogo esté en catalán y también cuentan con otros idiomas como latín, inglés, francés o, incluso, en esperanto. "Tenemos uno en ruso que no podemos poner porque no sabemos lo que pone en el título", cuentan divertidos.
Así, este negocio no entiende de fronteras ya que "vendamos bastante a Estados Unidos y a Sudamérica, a México en particular. Vendemos bastante por todo Europa y a universidades".
Para llegar hasta estos puntos, operan con plataformas como uniliber, ebiblio, Casa del Libro o Fnac, pero abogan más por la venta desde su página propia. Así para llegar a todos los puntos del mundo van de la mano de Correos que pasa cada mañana por Azanuy.
Diariamente hacen envíos de una media de 20 libros y al mes llegan a vender 500 ejemplares.
Para abastecer y nutrir su librería, Ana y Pep agrandan su colección mediante expurgos de bibliotecas, empresas que compran a editoriales remesas de libros o donaciones. Además de una de las actividades que más disfrutan, ir de mercadillos.
Así, se han encontrado con joyas como una colección de Julio Verne. La pasión propia por los libros hace que a veces les sea difícil incluso ponerlos a la venta: "Hay algunos que me quedaría y me tiene que recordar Ana que estamos trabajando", bromean.
Con su negocio en ciernes, esta pareja tiene claro que "la gente lee y mucho". Tras más de trece años con el negocio ambos pueden decir que convertir su afición en trabajo ha sido la mejor parte.
"Mi abuela de pequeño me decía que iba a terminar teniendo una librería porque me encantaban los libros y los tebeos. Ahora la buena mujer no se lo hubiera creído, pero tenía razón", concluye.
