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¿Qué tendrá lo medieval que convierte pequeños pueblos, a menudo con pocos medios, en auténticas joyas por descubrir?

El ejemplo perfecto es Teruel, una provincia que suele pasar desapercibida ante el turismo de masas, pero que esconde encantadores municipios como Peracense.

Con tan solo 68 habitantes, el pueblo tiene por bandera su particular fortaleza roja, que desde una altura de 1.400 metros parece vigilar a los vecinos de la localidad.

Castillo de Peracense. Turismo de Aragón

Castillo de Peracense

Como no podía ser de otra manera, el gran protagonista de Peracense es su castillo medieval. La fortaleza se asienta sobre una prolongación rocosa de rodeno, fuertemente escarpada.

Precisamente, esta arenisca rojiza, conocida como rodeno, es uno de los principales materiales empleados en la construcción de sus muros.

En lo que a distribución se refiere, el castillo está formado por tres recintos concéntricos y ocupa una planta de 4.000 m².

Data nada menos que del siglo XIII y su cometido principal era defender la frontera con Castilla.

Tras la unión de Castilla y Aragón mediante el matrimonio de los Reyes Católicos, la fortaleza perdió importancia y pasó a estar bajo el control de la Comunidad de Daroca, que continuó nombrando alcaides hasta 1702.

Pero el destino todavía le tenía reservados otros usos. El castillo también fue empleado como cárcel y como cuartel durante las guerras carlistas.

Y aunque es un lugar privilegiado para los amantes de la historia, tampoco hay que pasar por alto sus vistas.

Las mejores panorámicas del castillo y de sus alrededores se obtienen desde el cerro de San Ginés, aunque las fotografías desde la propia fortaleza tampoco desmerecen.

El castillo está abierto durante todo el año, cuenta con parking gratuito y tiene un precio estándar de entrada de 3,5 euros.

Así es el Castillo de Peracense Comarca de Jiloca / Turismo de Aragón

Cómo es el pueblo

Peracense es un pintoresco pueblo de calles paralelas a la rambla y arquitectura tradicional de piedra rojiza de rodeno, el mismo material que protagoniza el castillo.

Entre sus rincones destacan la plaza del Frontón, el antiguo horno comunal y grandes casas solariegas como la casa de Don Pascual.

Más allá del castillo, en sus faldas aparecen otros monumentos arquitectónicos de gran valor, como la iglesia parroquial de San Pedro.

Se trata de una notable edificación de planta basilical y tres naves, construida en el siglo XVIII.

También merece una visita la ermita de San Ginés, situada a 1.605 metros de altura, desde donde se obtienen unas vistas privilegiadas del entorno y de la Sierra Menera.

Después de un paseo tranquilo por el pueblo y sus miradores, hay un único bar perfecto para hacer una parada y disfrutar de la tranquilidad.

Se trata del bar Tele-Club, que cuenta con terraza, precios económicos y está ubicado en la calle Iglesia, 84.

Pequeño pueblo de Aragón. Castillo de Peracense

Cómo llegar a Peracense

Desde Zaragoza, llegar a Peracense lleva aproximadamente una hora y media en coche, en un recorrido de 146 kilómetros. La ruta discurre por la A-23 hasta tomar el desvío en Villafranca del Campo.

Desde Teruel, el trayecto se reduce a 47 minutos para recorrer los 55 kilómetros que separan ambas localidades.

En este caso, hay que tomar la A-23 hasta la salida 144, en Santa Eulalia, y continuar por la carretera TE-V-9026.

Desde Huesca, hay que dirigirse hacia la capital aragonesa y continuar por el mismo trazado hasta llegar a Peracense.