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El Instituto Nacional de Estadística (INE) ha publicado este miércoles, 15 de octubre, los datos de la inflación interanual correspondientes al mes de septiembre, que se ha situado en el 4,9%.

Esta cifra supone una subida de seis décimas respecto a agosto, cuando la tasa alcanzó el 4,3%. De este modo, España encadena siete meses consecutivos con una inflación interanual superior al 3%.

En este contexto, el mercado de frutas y verduras ha experimentado una profunda transformación durante las últimas tres décadas, tanto en la forma de comercializar los productos como en los hábitos de consumo.

"Esta inflación ha hecho que venir al mercado cambie. Antes, cuando empecé, hace 30 años, era una belleza trabajar este género. La gente era más partidaria de comprar, se cargaba más, comía más; era otra clase de público. Trabajaba con alegría. Antes vendía por kilos y hoy vendemos por piezas", ha explicado Juan Carlos Madrid, propietario de Frutas Patri y Juan-K.

El comerciante recuerda también la variedad que caracterizaba al sector hace tres décadas, cuando había más opciones para adaptarse a los gustos y al bolsillo de cada cliente.

"Antes había mucha cantidad, mucha variedad. Había muchas formas de trabajar la fruta y la verdura, y géneros y precios para todos los gustos. Ahora vamos a morir al palo, a lo que hay", ha subrayado Madrid.

Actualmente, la distribución de frutas y verduras está centralizada a través de cooperativas, un modelo que conlleva costes añadidos en la preparación y el embalaje de los productos.

"Todo llega a través de cooperativas, con los productos calibrados, clasificados y perfectamente preparados. Ese trabajo tiene un coste que hay que asumir. Además, junto a la mercancía vienen materiales como el cartón, el papel y el plástico, que también tienen un precio que debemos pagar", ha señalado el comerciante.

Como consecuencia de estos procesos de industrialización y de los gastos añadidos en la manipulación del género, los precios finales para el consumidor han aumentado de forma considerable.

"Si echamos la mirada 30 años atrás, que fue cuando empecé, la subida ha sido de más de un 50%. Ahora nosotros, como pequeños comerciantes, tenemos que pagar ese incremento, pero no podemos trasladarlo a nuestro negocio. Lo asumimos nosotros porque, si no, el precio se dispara para el cliente", ha afirmado el propietario de Frutas Patri y Juan-K.

Este encarecimiento también ha repercutido en los hábitos de compra. Productos como la borraja han perdido protagonismo en la cesta de la compra.

"Como no hay muchos agricultores en Aragón y el tiempo no ha ayudado, la borraja es una de las verduras que ya no se compra con tanta frecuencia. Yo la tengo a dos euros el kilo, pero habrá compañeros que la tengan más cara", ha explicado Madrid.

En cambio, el brócoli se encuentra entre las verduras con mayor demanda, especialmente por la bajada de su precio: "Hoy en día, los clientes se han tirado de cabeza a por el brócoli porque sí que es verdad que ha bajado bastante y está muy bueno. Ha bajado dos euros de golpe de la semana pasada a esta", ha apuntado Madrid.

La escasez de agricultores es otra de las principales preocupaciones del sector. "Nos estamos quedando sin agricultores, cada vez hay menos. En Aragón ya son muy pocos los que se dedican a esta actividad", ha advertido el comerciante.

A esta situación se suman otros factores que contribuyen al encarecimiento de frutas y verduras, como las condiciones climáticas, el precio del transporte y los costes de manipulación, que terminan repercutiendo en el precio final de los productos.

Madrid también ha destacado las dificultades para garantizar la continuidad de muchas explotaciones agrícolas: "Tenemos muchos amigos agricultores que se han jubilado y cuyos hijos han decidido no continuar con la actividad agraria, ya que han optado por estudiar una carrera y dedicarse a otra profesión", ha relatado Madrid.

Según ha explicado, esta situación ha llevado a algunos propietarios a alquilar sus terrenos para instalar placas solares o aerogeneradores, alternativas que, en sus palabras, les proporcionan "más dinero y más tranquilidad".

Ante la perspectiva de cómo serán los mercados en el futuro y qué productos encontraremos a la hora de comprar fruta, verdura y otros alimentos, comerciantes como Juan Carlos Madrid lo tienen claro, temen que la producción natural vaya perdiendo terreno frente a las alternativas artificiales.

"Llegará un momento que ya verás cómo vamos a tener que comer como los astronautas, todos en pastillas o en polvos, en bandejas, pero todo artificial, de invernaderos. Es una pena que el campo se esté acabando", ha lamentado Madrid.