La punta de la crecida del río Ebro ha entrado en la provincia de Zaragoza con 7,56 metros de altura. Es el nivel que ha alcanzado en Novillas a las 2.45 de esta madrugada, por encima de los 7,27 de finales de 2024 aunque muy por debajo de los 8,5 del episodio extraordinario de 2021.
Aunque el caudal va ya "de bajada", se espera otro repunte de cara al miércoles "de características similares", según confirma su alcalde, Abel Vera.
En esta localidad, los problemas vienen más por las filtraciones. La margen derecha y el casco están en perfecto estado, pero el entorno del campo de fútbol vuelve a presentar la imagen de otras avenidas.
"En la margen izquierda, siempre que pasamos de los 1.000-1.200 metros cúbicos por segundo hay afecciones. Esta vez estaremos hablando de unas 200 hectáreas de tierras de cultivo", relata.
A esto hay que añadir que ha habido que desalojar una granja de ovejas y poner en alerta otra de terneros.
En Pradilla, el agua ha inundado también el campo de fútbol, el parque y algún campo. Se trata de las afecciones habituales en estos episodios, según explica su alcalde, Raúl Moncín.
Pese a la fuerza del río y a las imágenes de las zonas inundadas, el alcalde admite que la situación está tranquila y perfectamente controlada. La localidad ha vivido episodios mucho peores en los que se valoró, incluso, su evacuación, y este no será uno de ellos.
Allí, el río ha llegado a mover este lunes hasta 1.800 metros cúbicos por segundo. La principal preocupación es que estos niveles se mantendrán elevados durante prácticamente toda la semana, afectando de una forma más severa a las hectáreas anegadas.
Esto hace que se mire con especial inquietud a las motas, aunque, según Moncín, en principio no será necesario reforzarlas.
Hasta la zona se han desplazado efectivos de la Guardia Civil, que insta a no aparcar cerca del cauce y seguir las indicaciones de Protección Civil y el 112.
En puntos como Zaragoza, el Ayuntamiento también ha pedido a los ciudadanos extremar la precaución. Los caminos afectados están correctamente señalizados y balizados para evitar su paso.
Por ello, instan a los vecinos a no acercarse a las riberas, respetar en todo momento las indicaciones y no traspasar estos límites.
También piden no atravesar vados inundados y no aparcar los vehículos cerca del cauce. En definitiva, que se sigan las indicaciones marcadas.
Se espera la llegada de esta crecida ordinaria a Zaragoza capital durante la mañana del martes con entre 1.500 y 1.600 metros cúbicos por segundo.
La particularidad de este episodio es que será 'doble', con un primer pico de alrededor de 1.600 m3/s previsto para mañana martes por la tarde y otro ligeramente superior para el jueves por la tarde-noche.
No se prevén daños en los cascos urbanos, si bien podría afectar a tierras de cultivo, alguna caseta agrícola de la zona y granjas.
También ha de tenerse en cuenta que en estas próximas horas -y especialmente de cara a miércoles y jueves- podría volver a llover. Esto, unido a las altas temperaturas, hace que todavía haya un cierto grado de incertidumbre y obliga a no quitar la vista de la web de la Confederación y el Sistema Automático de Información Hidrológica (SAIH).
Además, habrá que prestar especial atención a puntos 'críticos' como Torre Urzaiz, en Movera, que tienden a inundarse en este tipo de situaciones.
El plan, activado
El Gobierno de Aragón mantiene activado el Plan de Inundaciones (PROCINAR) en fase de alerta.
Aunque por el momento no constan afectaciones destacadas, el consejero de Hacienda, Roberto Bermúdez de Castro, ha mantenido a primera hora una reunión en la Sala de Crisis del 112 Aragón con el director general de Interior y Emergencias, Miguel Ángel Clavero, y técnicos de Protección Civil para evaluar la situación y coordinar las actuaciones.
Así, dos equipos de técnicos se han desplazado a lo largo de la mañana de este lunes a las zonas más vulnerables de la Ribera Alta. En concreto, uno de ellos irá a las localidades de Novillas, Gallur, Pradilla, Boquiñeni, Luceni y Alcalá de Ebro, mientras que el otro acudirá a Utebo, Sobradiel, Torres de Berrellén, Alagón, Remolinos y Cabañas de Ebro.
En ambos casos, su función es evaluar in situ la situación, comprobar el estado de las motas y detectar posibles vulnerabilidades. Entre otros puntos, se vigilará especialmente la depuradora de Utebo, y los accesos a Monzalbarba y Pradila de Ebro.
