Alicante
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Volver al colegio no es solo abrir los libros. Tras semanas de horarios elásticos, más ocio digital y comidas a deshora, imponer de golpe la rutina escolar puede derivar en fatiga, falta de atención, mal humor o problemas para dormir.

Los pediatras de los hospitales Quirónsalud Murcia y Quirónsalud Valencia aconsejan hacer una “puesta a punto” progresiva de la salud infantil antes y durante las primeras semanas de clase.

“El inicio del curso es el momento ideal para verificar que el niño está bien y detectar a tiempo problemas que podrían pasar desapercibidos y afectar a su bienestar o rendimiento”, señala el doctor José Luis Alcaraz, jefe de Pediatría en Quirónsalud Murcia.

Dormir como toca

Uno de los mayores quebraderos de cabeza es el descanso. En verano es habitual acostarse y levantarse más tarde, pero recuperar de golpe el horario escolar rara vez funciona.

El doctor Sergio Negre, responsable de Pediatría en Quirónsalud Valencia, recuerda que mantener horarios regulares de sueño es clave para afrontar la jornada con energía. “Dormir lo necesario mejora la concentración, el aprendizaje y el estado de ánimo. Lo contrario deriva en cansancio, irritabilidad y dificultad para atender”, explica.

La recomendación es ajustar poco a poco la hora de acostarse y levantarse entre 10 y 20 minutos cada dos o tres días durante la semana previa al cole, y evitar pantallas al menos una hora antes de dormir.

Pantallas bajo control

Móviles, tablets y ordenadores están presentes tanto en el juego como en el estudio, pero su uso desmedido puede desplazar actividades esenciales.

“No se trata solo de contar minutos de pantalla, sino de que no roben horas al sueño, al ejercicio, al juego libre o a relacionarse con otros niños”, indica el doctor Negre.

Fijar normas claras desde el primer día, hacer pausas en sesiones largas de estudio y reducir el uso antes de acostarse ayuda a integrar la tecnología de forma más sana. La Asociación Española de Pediatría recomienda no exponer a pantallas antes de los seis años y, entre los 7 y 12, no superar una hora diaria de ocio digital.

Recuperar la actividad física es igualmente prioritario: jugar al aire libre, montar en bici o practicar deporte favorece el bienestar físico y emocional.

Desayunar para rendir

Volver a un patrón alimentario ordenado es otro objetivo. Los pediatras insisten en que los niños no deben ir al cole sin desayunar, ya que influye directamente en su energía y capacidad de concentración.

“Una dieta equilibrada, preferiblemente mediterránea, aporta la energía necesaria para afrontar la jornada escolar, tanto intelectual como física”, apunta el doctor Alcaraz.

Conviene mantener una alimentación variada también fuera del comedor escolar y evitar suplementos innecesarios si el niño come de forma adecuada. Un desayuno completo debería incluir lácteos, cereales y fruta, y el almuerzo del recreo es mejor que sea un bocadillo o pieza de fruta con agua, evitando la bollería industrial.

Cuidar la vista

El aumento del uso de dispositivos hace especialmente relevante vigilar la salud visual. Un déficit no detectado puede lastran el aprendizaje y confundirse con falta de atención.

Miopía y astigmatismo son problemas frecuentes en la infancia. “La vista es fundamental para el rendimiento escolar; cualquier dificultad visual que pase desapercibida puede condicionarlo. Hay que estar atentos a las señales y valorar cuando haya sospecha”, explica Alcaraz.

Acercarse demasiado a libros o pantallas, entrecerrar los ojos para ver de lejos, dolores de cabeza frecuentes o dificultades para seguir las explicaciones en clase son señales de alarma.

Escuchar sus miedos

El regreso a las aulas puede generar ilusión, pero también nervios, sobre todo si hay cambio de centro, de etapa o es el primer curso.

“Debemos transmitir tranquilidad y una visión positiva, pero también escuchar si el niño expresa miedo o preocupación. No se trata de negar esas emociones, sino de acompañarle y darle seguridad mientras recupera rutinas”, indica el doctor Negre.

Cansancio, apatía, irritabilidad o falta de concentración pueden aparecer los primeros días como parte de la adaptación. Si son intensos, se prolongan o interfieren significativamente en su vida, conviene consultar con el pediatra.

También es recomendable no sobrecargar las primeras semanas con actividades extraescolares. Deben adaptarse a la edad y preferencias del niño y dejar tiempo para jugar, descansar y relacionarse.

Vacunación y revisión

El inicio del curso es una buena ocasión para comprobar que el calendario vacunal está actualizado. La convivencia estrecha en colegios y escuelas infantiles favorece la circulación de infecciones, por lo que mantener una protección adecuada es clave.

“Las vacunas permiten generar una respuesta inmunitaria protectora de larga duración y son una herramienta fundamental en la infancia”, recuerda Alcaraz, quien subraya la importancia de respetar las dosis establecidas.

Sueño, alimentación, pantallas, actividad física, visión, bienestar emocional y vacunación forman parte de una misma preparación. Para los especialistas de Quirónsalud, la vuelta al cole empieza varios días antes de entrar en el aula: recuperar progresivamente las rutinas y prestar atención a la salud facilita un inicio de curso más sencillo y, sobre todo, más saludable.