Alicante

Las aplicaciones que buscan emparejar personas están provocando el hartazgo de los usuarios. Así lo alertan los psicólogos del grupo de trabajo en Alicante sobre sexología del Colegio Oficial de Psicología de la Comunidad Valenciana: "No te vinculas con nadie".

En un contexto en el que las nuevas generaciones están habituadas a encontrar nuevas relaciones sexuales mediante populares aplicaciones de móvil, Jorge Pérez Ferrer señala que "estamos viendo que hay un cierto hartazgo sobre el uso de las mismas". Y la razón a la que lo atribuye es que estas "hacen que las personas se vuelvan como un producto".

Esta es una teoría sobre la que Pérez Ferrer ya había trabajado como Efecto Escaparate. Según apunta, el mecanismo de funcionamiento lleva a que "te metes y empiezas a elegir personas como si eliges una camiseta o un bolso".

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A la cosificación de las personas que se despliegan por la pantalla en un bucle sin fin se añade otro efecto: "La sensación de que siempre voy a encontrar algo mejor. Como tengo muchas personas ahí a las que puedo elegir, al final tienes una sensación inconformista que genera que no te acabes vinculando con nadie".

Pérez Ferrer puntualiza que estos sistemas "son herramientas muy interesantes para conocer gente, sobre todo personas que tienen dificultades para relacionarse". Y dicho eso, ¿cómo combatir ese efecto? "Que se den de baja e intenten invertir tiempo en conocer a esas personas y generar esa relación. Que luego no nos apañan, pues no nos apañan, pero ya porque se conocen".

Iracy Llinares Alves matiza que "las mismas aplicaciones tratan de adaptarse a los sentimientos que se están generando de frustración". Una evolución que no pasa inadvertida a los usuarios por el modelo de suscripción de pago y a los psicólogos que atienden a estos consumidores que las plataformas quieren fidelizar a costa de su vida sentimental. "Es lógico que los creativos estén ahí pensando en nuevas fórmulas", señala.

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Llinares Alves recoge uno de los comentarios que suele encontrar en sus atenciones referido a este comportamiento de las aplicaciones. "Esa sensación de que ese algoritmo hace que no tengas esa libertad de poder elegir esta persona o esta otra genera una cierta limitación y también esa frustración al diferenciar cuentas que son prémium", razona.

Pérez Ferrer plantea a quienes busquen otras opciones "que intenten conocer gente en actividades y en grupos o asociaciones donde hay un elemento en común". En ellas "ya hay una similitud" y "ya es un espacio menos invasivo". Un punto en el que Llinares Alves matiza que "puede pasar que vayas quedando y echar la tarde y no avanzas".

Una de las claves que señalan ambos es tener en cuenta la premisa sobre la que se venden estas aplicaciones: que con ellas no es necesario salir de casa a encontrar gente porque el príncipe azul te aparece en el móvil. "La gente está empezando a hartarse", reiteran, "y al final habrá que tocar la fibra de decir primero tienes que saber qué es lo que quieres, conócete a ti mismo".

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