Enero ya ha llegado a la mitad y muchas localidades de Alicante ya ponen la vista en los eventos del carnaval de cara a febrero.
En Ibi,por ejemplo, esta época del año se vive con gran emoción. En este pequeño municipio de la provincia, conocido por su industria juguetera y sus fiestas de invierno, el mes de febrero tiene un aroma dulce y ancestral.
Concretamente, en febrero Ibi huele y sabe a coca saginosa. Este postre, que combina sencillez, tradición y un toque festivo, es protagonista indiscutible durante los carnavales, cuando los hornos del pueblo vuelven a encenderse para preparar las recetas heredadas de generación en generación.
De textura esponjosa y sabor inconfundible, la coca saginosa, también llamada “coca de lardons” en algunas zonas, se elabora tradicionalmente con manteca, harina, azúcar, huevos y ralladura de limón o de naranja.
El ingrediente que le da su nombre, la sagina (grasa o manteca de cerdo), aporta una jugosidad característica que hace que cada bocado sea puro recuerdo. Se suele espolvorear con azúcar o piñones antes de hornear, envolviendo el aire con un olor que anuncia fiesta.
Múltiples variantes
Como ocurre con muchas recetas tradicionales, conforme pasan los años, las familias van creando nuevas versiones, elaborando así recetas diferentes y que contentan a todos los paladares.
En general, las familias de Ibi guardan con orgullo sus propias versiones del dulce. Algunas añaden anís para potenciar el aroma; otras prefieren mantenerla austera, como antaño. Pero hay algo en lo que todos coinciden. "La mejor receta es la de la abuela", una frase que se repite en todas las publicaciones de recetas innovadoras de la coca de Ibi. En esas manos sabias reside el equilibrio exacto entre ingredientes, fuego y paciencia.
Durante el carnaval, las panaderías locales muestran sus bandejas repletas de cocas, mientras los vecinos comparten historias y anécdotas sobre cómo sus mayores les enseñaron a amasarla. Y es que la coca saginosa no solo es un postre, sino un símbolo de identidad, un homenaje a las raíces y una excusa perfecta para reunirse en torno a la mesa.
Quien visite Ibi en estas fechas, previstas entre el 14 y el 19 de febrero, no solo podrá disfrutar del colorido de los disfraces y el bullicio de las calles; también vivirá una experiencia gastronómica que huele a hogar y tradición.
Porque en cada porción de coca saginosa se esconde algo más que sabor, está la historia de un pueblo que celebra su cultura con harina, azúcar y mucho corazón.
