El pueblo de Alicante donde se come de escándalo y casi nadie tiene en el radar es Ibi. Un destino de interior que suele asociarse a la industria juguetera y a las escapadas familiares, pero que en 2026 se cuela también en el mapa gastronómico nacional gracias a un restaurante que acaba de dar el salto grande: 'Erre Que Erre', nuevo 1 Sol de la Guía Repsol 2026.
El reconocimiento no solo coloca a Ibi en el escaparate foodie. También confirma la evolución meteórica de un proyecto que, hasta ahora, avanzaba con perfil bajo y mucho trabajo de cocina. Así lo explica a EL ESPAÑOL de Alicante su propietario y chef, Ricardo Moltó, que admite que la noticia le pilló por sorpresa.
"Hemos pasado de cero a cien en nada", resume el cocinero, que recuerda que el restaurante ni siquiera estaba recomendado previamente por la guía. Para él, el Sol no se entiende como un premio individual, sino como el resultado de un equipo que sostiene el día a día.
El aviso, además, llegó en un momento tan inesperado como simbólico. "Fue un regalazo de Reyes brutal. Nos llamaron y nos dijeron que nos daban un Sol", relata Moltó. Una llamada que, en la práctica, convierte a Erre Que Erre en una de las grandes sorpresas de la edición.
Detrás de Erre Que Erre hay un apellido ligado a la hostelería local. Moltó es de Ibi y se define como tercera generación, con padres y abuelos dedicados al sector. Y, según cuenta, el relevo no se queda ahí: "Viene una cuarta generación", dice, en referencia a sus hijos.
Su historia profesional pasa por formación, experiencias en otras cocinas y un regreso con intención de reinventar lo que ya existía. Moltó heredó de su padre el histórico restaurante Ricardo, un clásico del municipio durante años, y con el tiempo decidió reorientarlo hacia una propuesta más actual, tanto en sala como en cocina.
En ese recorrido también aparece el aprendizaje en restaurantes de referencia, como Monastrell, antes de volver definitivamente a su pueblo. El resultado es Erre Que Erre: una casa que mira al interior de Alicante, pero con un enfoque técnico y contemporáneo.
Tradición revisada
La idea que sostiene la propuesta del restaurante es clara y, en palabras del propio chef, muy reconocible: "La cocina es la base: tradición revisada y actualizada".
En Erre Que Erre no se busca el plato efectista. Moltó defiende una cocina centrada en el producto, especialmente el del interior alicantino, y con una regla que repite como mantra: "No enmascaramos ningún producto porque no le hace falta".
Esa filosofía se traduce en elaboraciones que respetan la memoria, pero afinan técnicas y presentaciones. "Buscamos la tradición revisada: técnicas nuevas de cocinado, mejores presentaciones y guisos más livianos", explica.
En la carta aparecen guiños a clásicos del territorio, como la pericana, y también platos que viajan a una cocina más actual sin perder el hilo del sabor. Un ejemplo es el gazpacho que reinterpretan con pichón. "Lo hacemos con pichón y lo llevamos a la cocina más actuall". cuenta.
Otra de las claves, según el chef, es la adaptación diaria al mercado, sobre todo con el pescado. "La cambiamos todos los días", asegura. En esa rotación entran productos procedentes de lonjas como Santa Pola o Dénia, además de ingredientes muy marcados por la temporada.
Ricardo Moltó.
Ibi: senderismo, juguete
El premio llega, además, en un momento en el que Ibi se consolida como un destino de interior con muchas más capas de las que suele tener en el imaginario popular.
Tal y como destaca Turisme de la Comunitat Valenciana, la localidad se sitúa en el Valle del Juguete, una zona que alcanzó fama mundial gracias a la industria juguetera.
Ese legado se puede visitar de forma directa en el casco urbano, con paradas imprescindibles como el Museo Valenciano del Juguete, donde se recorre la historia de una de las grandes señas de identidad del municipio.
Un paisaje de Ibi.
Pero Ibi también funciona como punto de partida para planes al aire libre. Está junto al Parque Natural del Carrascal de la Font Roja, un entorno ideal para rutas senderistas y BTT, con paisajes de interior y una biodiversidad sorprendente.
A eso se suman rutas que conectan con espacios como el Molí de Paper, los Llavadors o el Jardín Botánico y Estación Biológica de las Torretes, además de un patrimonio que se reparte entre ermitas y puntos históricos.
Y si la escapada coincide con Navidad, Ibi juega en otra liga. Sus fiestas son uno de sus grandes reclamos, con tradiciones tan singulares como los Enharinados, la batalla festiva de harina, huevos y petardos, o la popular cabalgata de Reyes.
