Alicante
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En la costa alicantina, frente a un Mediterráneo que huele a cacao y sal, se esconde una joya poco conocida incluso entre los vecinos: Chocolates Pérez, la fábrica artesanal de Villajoyosa que lleva más de un siglo endulzando la vida de generaciones enteras.

Fundada en 1892, esta empresa familiar ha sabido conservar la esencia de sus orígenes mientras se adapta a los tiempos modernos.

Desde el primer paso dentro de sus instalaciones, el visitante se sumerge en un pequeño viaje al pasado con el sonido del molino, el aroma profundo del cacao tostado y esas paredes que parecen conservar la historia de cada tableta elaborada a mano.

Una de las cosas que más sorprende es la visita guiada, completamente gratuita, donde los propios trabajadores cuentan y muestran con detalle cómo se elabora el chocolate. Desde la llegada de las habas de cacao hasta el momento en que la masa se transforma en tabletas listas para degustar.

"Lo explican todo al detalle", comentan muchos de los visitantes, encantados con la cercanía del equipo y el mimo con que se enseña cada proceso.

Además del recorrido, la experiencia termina en la tienda-museo, donde se pueden probar distintas variedades e incluso llevarse a casa un recuerdo delicioso. Chocolates con almendra, con naranja, con 70 % de cacao o los clásicos de toda la vida: pocos turistas se van sin una bolsa en la mano (y sin una sonrisa).

Villajoyosa, conocida por sus fachadas de colores frente al mar, suma así otro motivo para visitarla. Y es que pocas cosas combinan mejor que historia, tradición y un buen trozo de chocolate.

Villajoyosa

Al estar menos concurridas que en verano, el invierno se convierte en la época ideal para visitar todas aquellas localidades de la provincia de Alicante y dejarnos sorprender por su encanto.

Y es que el invierno tiene algo especial en la costa de Alicante, pudiendo dar largos paseos a orillas del mar con la compañía de algunos rayos de sol tímidos propios de la época del año.

En este sentido, Villajoyosa, con su esencia mediterránea, se convierte en un destino imprescindible para quienes buscan una escapada llena de serenidad y belleza.

Conocida como "La Vila", este encantador pueblo costero elegido como el más bonito de Europa para viajar en 2024, nos recibe con una explosión de colores que parece desafiar los días más grises del invierno.