A la entrada de Alicante, las mañanas en el centro ocupacional de APSA empiezan con movimiento. En un aula, unos preparan el desayuno como parte de un programa de autonomía personal; en otro, se ultiman detalles de los nuevos diseños para San Valentín. En todos los rincones, se respira el ansia de ganar en independencia, confianza y autonomía.
“Trabajamos con todo el espectro de la discapacidad intelectual", explica María José García, una de las psicólogas del centro. "Aquí el objetivo principal no es solo el trabajo, sino la autonomía. Que cada persona desarrolle al máximo su potencial, y viva con la mayor calidad de vida posible. Es un derecho", asegura.
Los talleres de APSA se enmarcan en programas individualizados. Cada alumno tiene su plan, llamado PAI, Programa de Atención Individual, diseñado junto a las familias y los propios participantes.
La formación va desde lo más básico, como aprender a hacer la cama o preparar el desayuno, hasta programas especializados de cocina, informática, arte, teatro o accesibilidad cognitiva.
Aprendices de la vida real
La llamada casa taller, una vivienda reproducida a tamaño real, es uno de los espacios más valorados. “Aquí se enseña haciendo. No sirve de nada hablar de higiene si no tienen un baño, o enseñar a cocinar con un vídeo. Tienen que hacerlo con sus manos, en un entorno real”, cuenta Ayla Pujante, otra de las profesionales.
La estructura de los talleres se adapta a los distintos niveles de autonomía. En las aulas destinadas a personas con autismo, por ejemplo, cada mesa está organizada con pictogramas y colores.
“La estructura da seguridad y permite flexibilidad”, explica García mientras muestra los paneles visuales que guían las actividades del día. “No se trata solo de aprender tareas, sino de conectar consigo mismos y participar de forma significativa”.
Creatividad sin fin
Esa filosofía impregna el conjunto de los programas de APSA: aprender haciendo, respetando el ritmo de cada uno. Algunos talleres se centran en actividades manipulativas o de producción para el comercio Inimaginable, la tienda online gestionada por los propios usuarios, donde se elaboran desde libretas artesanales hasta velas, jabones o regalos personalizados. En estos días, muchos trabajan ilusionados en la nueva campaña de San Valentín.
“Este año hemos diseñado unas cestas de jabón con mensaje, todo hecho aquí”, cuenta una de las participantes, mientras muestra con orgullo su mesa de trabajo.
El entorno es cálido, lleno de carteles, dibujos y señales adaptadas. Todo invita a participar. Y es que en APSA, la accesibilidad cognitiva, la igualdad de género y la lectura fácil no son conceptos decorativos sino que forman parte del día a día.
Cerca de la tienda Inimaginable, otros usuarios se concentran mientras montan cajas de cartón para almacenar nísperos, a la vez que otros preparan los paquetes regalo que una empresa de deporte ofrece a sus empleados que acaban de ser padres.
Un entorno en el que reinan las ganas de aprender y ganar en autonomía tanto para entrar en el mercado laboral como para vivir una vida plena en el día a día.
