Alicante
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Desde pequeño, Sandro Genis mira el mundo del surf con amor y gran pasión, creciendo en este universo desde la costa francesa.

Ya afincado en Alicante, en una conversación con EL ESPAÑOL, confiesa cómo este mundo siempre le ha llamado la atención, pero también cómo, a su parecer, muchas marcas relacionadas se han quedado ancladas en gráficos repetidos y un imaginario gastado, mientras otros universos como el skate, con referentes tipo Palace o Supreme sí han sabido diferenciarse y construir identidad propia.



Cuco Board Club nace justamente de esa carencia. No como una marca técnica para "iniciados", sino como un proyecto que habla desde el surf, pero se niega a reducirlo a un uniforme o a un cliché de costa californiana.

Núcleo creativo

El proyecto se empieza a cocinar en serio hace tres años, después de casi una década en la cabeza de Sandro, frenado entre falta de tiempo por su trabajo en su negocio inmobiliario y asuntos del día a día.

El núcleo de la marca lo forman Sandro y Alex Borroto, pero alrededor se ha ido tejiendo un círculo de personas del mundo de la moda y producto que explica el nivel con el que debuta la marca.

Imagen de marca de Cuco Board Club.

Pero más que un "equipo" exhibido como credencial, Sandro lo define como un "club de afinidad" que se amplía de forma orgánica: colaboradores, amigos y perfiles creativos que se suman porque comparten sensibilidad, no porque hagan bulto.

Moda lenta

Sandro se posiciona abiertamente contra el fast fashion de usar y tirar y prefiere apostar por la calidad producto y destacar en los detalles: "Queremos destacar por nuestra calidad y filosofía", asegura.



Habla de sudaderas que rozan el kilo de peso, rotos hechos a mano, manchas aplicadas una a una y lavados industriales muy específicos, pensados para que el color y la textura sean casi una firma.

La producción se reparte entre Turquía y Portugal, con materiales escogidos para aguantar el tiempo y justificar el precio a quien toca la prenda y la compara con lo que ya tiene en el armario.



El objetivo, según relata el propio creador de la marca, no es inventar la moda, sino elevarla medio paso, priorizando un diseño minimalista, cuidado y calidades altas. En definitiva, la ropa, en este universo, funciona como recuerdo y pertenencia y no como tendencia de dos semanas.

Influencia del cine

La manera de comunicar es probablemente donde más se nota la obsesión de Sandro por el cine. Desde fuera, el contenido de la marca en redes sociales parecen más fotogramas sacados de una película que campañas al uso, queriendo así diferenciarse e impactar más en las personas por su originalidad.

Y es que la filosofía de Cuco reside en que primero se entienda quién está detrás, qué ritmo tiene el proyecto, qué humor y qué mirada, antes que empujar a comprar una prenda concreta.

Así, cada publicación de la marca funciona como capítulo de un relato mayor en el que el Mediterráneo, el surf y cierto costumbrismo cinematográfico conviven con referencias a Nueva York o al imaginario gastronómico.



Sandro lo sintetiza bien: "No se trata de ser virales con una sudadera y desaparecer en la siguiente colección, sino de ir quedándose en la memoria de una comunidad pequeña pero comprometida, que sienta que la marca habla su mismo idioma"

De Muchavista al mundo

Aunque Cuco nace pegado a la arena de Muchavista, el Mediterráneo no se usa como postal fácil sino como raíz cotidiana. Alicante no forma parte del imaginario clásico del surf y, precisamente por eso, ofrece una libertad que otras costas más mitificadas ya no tienen.



El surf aparece tanto en las prendas como en el contexto: tablas que irán entrando poco a poco en el catálogo, viajes a Bali con el equipo para trabajar con artesanos locales y capítulos pensados en destinos como Marruecos, Biarritz o el Atlántico portugués.



"Queremos que la gente sepa que esta marca nació en España, pero no queremos anclarnos, sino expandirnos", asegura Genis. Cuco es una marca educada por la ciudad y criada por el mar, pero con el pasaporte siempre listo.

Personalidad y originalidad

Hay una imagen que se repite cuando Sandro habla de la moda en España: la de un bar lleno de gente joven vestida exactamente igual, misma sudadera, mismas zapatillas, mismo peinado. Le parece legítimo, pero no le parece moda.



Y ahí es donde Cuco quiere colarse, entre quienes sí se preocupan por lo que llevan puesto, huyen de la uniformidad y empiezan a estar cansados de ver siempre el mismo trío de marcas en el armario.



Sandro sabe que competir con gigantes de precio imbatible es imposible, pero confía en un tipo de cliente que, con el producto en la mano, percibe la diferencia y decide priorizar calidad e identidad frente a cantidad.

Sandro Genis, fundador de la marca.

En sus palabras, se trata de darle a la marca una oportunidad: "Una vez la prenda llega a casa, el tejido y los acabados tienen que hacer el resto".

Sin parar de innovar

En el universo de Cuco va mucho más allá de una simple marca de ropa. En este sentido, Sandro pensó en añadir otros tipos de lenguajes a la filosofía de la marca, como la gastronomía.

Concretamente, a la hora de inspirarse, Sandro habla de universos como el de la serie The Bear, de chefs tatuados a los que les interesa la moda y de restaurantes donde el diseño del espacio ha cambiado tanto como la carta.

Esa mezcla se traduce en acciones concretas, como una campaña en el chalet de un amigo, con un chef potente cocinando y todo el espacio vestido de Cuco; colaboraciones soñadas con productores de ostras; y una idea de comunidad que pasa tanto por surfear como por sentarse a la mesa.



La marca quiere integrar mar, gastronomía y ropa en un mismo relato, sin forzar el cruce pero sin miedo a salirse del carril habitual de las firmas de moda.

Futuro sin prisas pero sin freno

Cuco Board Club se lanzó hace apenas unos meses y ya cuenta con un equipo de unas once personas, todas volcadas en un proyecto que les exige miles de horas y fines de semana en vela.



Las ambiciones son claras, pero con los pies en la tierra: "Nos gustaría crecer en Europa, hacer colaboraciones con marcas que encajen de verdad con nuestra filosofía", asegura su creador.



De aquí a finales de 2026, su horizonte ideal es sencillo y, a la vez, ambicioso. "Queremos seguir fichando talento, consolidar la comunidad", además de vivir momentos tan simples como cruzarse con un desconocido por la calle y descubrir que su look lleva alguna prenda de Cuco.