Alicante

De estar entre las primeras mujeres en la Legión española a la primera que ha ejercido el mando en unidades de operaciones especiales, esta es la trayectoria de ERA. Bajo las iniciales de su nombre esta militar cuenta su carrera en Alicante con el MOE y el contraste de los avances de la incorporación femenina al Ejército con el infierno talibán en Afganistán. Y así lo contará también en Espacio Séneca el 9 de marzo.

"En el ejército la mujer está donde quiere", afirma, "y si no hay es porque no quiere estar". Desde la sede en Rabassa del Mando de Operaciones Especiales, recuerda cómo se planteó entrar en la vida militar ya durante el instituto y lo que ha ido consiguiendo con mucho esfuerzo. "Desde el minuto 1 pude ir donde quise y podía pedir lo que me correspondiera por mi número de promoción", apunta.

El constante esfuerzo es una de las bases en estas décadas dedicadas al Ejército, producto de "la mentalidad de estar constantemente demostrando". Más cuando hace tres décadas su entrada era el ejemplo del cambio que se estaba forjando en las fuerzas armadas. "Cuando empiezas a mandar, hay gente que te pone en juicio", recuerda. Una sensación que queda atrás, como vio cuando llegó a una Legión "en la que no había ninguna mujer, pero cuando normalizas la situación y haces tu trabajo con tus virtudes y defectos, la gente ve que respondes".

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"Con mis compañeros estaba en esa bola de pelear constantemente y notaba esa presión pero luego ya no", reitera. En 2021 recibió el premio 'Soldado Idoia Rodríguez, mujer en las Fuerzas Armadas' que otorga Defensa. Un galardón fruto del trabajo hecho en ese tiempo y con el que se subraya el cambio vivido. "Al principio cuando entré, se hablaba en los libros del hombre cuando estudiaba", señala, "y así se cambió y en lugar de hombre pone militar".

Ahora toda esa experiencia la vuelca tanto en los programas del MOE como en la charla que prepara en Espacio Séneca de Alicante con los periodistas Cristina Martínez y Daniel Terol. Y antes de que llegue el jueves 9 de abril ya avanza una de sus claves que ha aplicado: "Si tú normalizas y no le das bombo, la gente lo normaliza".

Y la idea de normalidad es un ejemplo del contraste vivido en operaciones internacionales, como la misión del Ejército español en Afganistán. En 2007 participó de marzo a diciembre en el operativo desplegado en la lucha contra los talibanes. En ese tiempo pudo comprobar la diferencia de trato a las afganas y lo que representa el burka para ellas.

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"La mujer está para tener hijos, preparar la comida y cuidar la casa y el hombre está para trabajar y cultivar y traer el dinero a casa", resume. De hecho, en los propios hogares se diferencian las estancias según los sexos. Cuando ERA entraba en alguna de las casas, tenía la protección que significa formar parte de una alianza militar y podía acceder a esos espacios vetados para las propias afganas.

En ellos descubrió que "cuando estaba con ellas es que tenían mucha necesidad de tocarte y te hacían ducharte y lavarte, te integraban con ellas. Si hubiera tenido la oportunidad de hablar se crearía un círculo de amistad, pero la misión no era esta, era dar seguridad y navegación".