Alicante

Un estudio concluye que más del 60% de los valencianos nunca ha probado el queso vegano como alternativa al lácteo, aunque entre aquellos que sí que lo han probado, el 73% lo recomendaría. Así lo asegura un informe elaborado por la marca de alternativas veganas al queso, Violife, que reconoce que el 37% de la población valenciana come queso lácteo tres o cuatro veces por semana, y el 18% lo hace cinco o más veces.

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La investigación tenía como finalidad conocer también el nivel de concienciación de la población valenciana sobre el impacto climático que produce la producción de alimentos en el planeta. A este respecto, solo el 14% de los encuestados asegura que siempre que compran queso se aseguran de que sea de origen sostenible y responsable.

Sí que es verdad que, como conclusión, también sobresale que la concienciación por parte de los valencianos sobre el impacto de su alimentación en el medio ambiente cada vez va ganando más peso. En concreto, casi el 75% de la población valenciana está preocupada por el impacto de la producción de alimentos en el planeta.

El estudio revela que hay una concienciación real por el cambio, un 70% de los valencianos encuestados admite que es más probable que compren alimentos con una baja huella de carbono, y más de la mitad se siente culpable por comer alimentos que producen demasiadas emisiones.

Sin embargo, si bien muchas personas muestran interés en el impacto de la producción de los alimentos en el medio ambiente, solo el 14% admite entender completamente cómo se vinculan las emisiones de gases de efecto invernadero y los productos que come. En este sentido, el 78% de la población valenciana está de acuerdo con que los alimentos estén etiquetados incluyendo sus huellas de carbono. De esta forma, se facilitaría a los consumidores poder tomar decisiones informadas y responsables.

El queso lácteo

El estudio elaborado por la compañía de queso vegano pone el foco en la problemática que conlleva la producción del queso lácteo, "uno de los mayores generadores de gases efecto invernadero", asegura. 

Según una investigación realizada por el Foro Económico Mundial del que se hace eco, el queso lácteo es uno de los mayores generadores de gases de efecto invernadero detrás de la carne de vacuno y cordero, colocándolo por delante de la carne de cerdo, pollo y los huevos, aunque solo el 20% de los encuestados lo clasificaron como uno de los alimentos más intensivos en emisiones de carbono.

Una evaluación del ciclo de vida del queso lácteo en comparación con su alternativa vegetal, en la que se ha analizado el impacto ambiental y climático y el uso de la tierra, ha revelado que si las personas se cambiasen al queso de origen vegetal podrían reducir su impacto climático en al menos un 50%, asegura la compañia.

Las variedades más populares de queso lácteo como manchego, cheddar, mozzarella, feta y parmesano producen entre 6,4 y 13,3 kilogramos (kg) de dióxido de carbono (eq) por kilo durante su ciclo de vida, según el estudio de la consultora de sostenibilidad Quantis.

"En comparación, los impactos climáticos de las alternativas veganas son sustancialmente más bajos y generan como mínimo 3,8 kg menos de carbono 11 por kilo, el equivalente a conducir un automóvil 11 km", dice la empresa.