Alicante

Más ventas y más rápido. Así pretendía aprovechar un pequeño traficante de drogas el patinete eléctrico que había adquirido. Y este fue el que acabó llamando la atención de la Policía Nacional en Alicante que destapó su negocio ilícito de reparto a domicilio de cocaína y otras sustancias estupefacientes.

La Audiencia de Alicante ha condenado a este hombre de 35 años y nacido en Venezuela a una pena de tres años de prisión por vender cocaína y marihuana a terceros. En la sentencia dictada por un tribunal de la Sección Décima explican su forma de trabajar aprovechando las nuevas soluciones de movilidad con el patinete eléctrico como herramienta para realizar sus entregas.

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En este texto que recoge Efe se explica que el procesado, residente en una vivienda del barrio del Cementerio de Alicante, contactaba con sus clientes y se desplazaba hasta distintos puntos de la ciudad mediante este sistema para entregar las sustancias que se le demandaban.

La detención

Ese fue también el método que llamó la atención de la Policía Nacional cuando establecieron un dispositivo de vigilancia al tener constancia de un punto de venta de estupefacientes al menudeo en el citado barrio del Cementerio. Ahí comprobaron que el acusado se desplazó en patinete eléctrico para hacer dos entregas en una misma tarde, por lo que fue detenido.

Después, tras lograr la preceptiva autorización judicial, se registró la vivienda del sospechoso en la que hallaron 23 gramos de cocaína y otras cantidades menores de marihuana y MDMA, además de 190 euros en metálico y una libreta con anotaciones. Este sistema ilegal de reparto a domicilio de drogas se mantuvo en marcha durante los primeros días de marzo de 2020, aunque, como puntualizan, fue antes de que se declarase el primer estado de alarma debido a la pandemia de coronavirus.

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El acusado asumió los hechos en el inicio del juicio por esta causa y expresó su conformidad con la pena solicitada por la Fiscalía. Por ello, el tribunal acuerda la imposición de los tres años de privación de libertad, así como el pago de una multa de 2.600 euros.

La anécdota del patinete eléctrico se ha repetido ya en la provincia con otros sucesos anteriores. La más curiosa se produjo en Cox-Granja de Rocamora cuando se denunció a un usuario de patinete eléctrico por portar marihuana. En la descripción de los hechos que hacía entonces la Policía Municipal explicaron que fue el “aroma muy peculiar y característico" el que llamó su atención. Así, los agentes ordenaron al conductor que se detuviera para realizar la inspección en la que "bingo, portaba esta sustancia encima", en referencia a unos cogollos de esta droga.