Laura Alberca, 32 años, llega a la entrevista con EL ESPAÑOL todavía con purpurina en la cara y los ojos vidriosos, incapaz de asimilar del todo que es la Reina del Carnaval de Torrevieja 2026 con la fantasía "Sakura", en representación de la comparsa No Ni Na.
Entre risas nerviosas repite que es "un sueño", que no para de dar entrevistas y que volvería a subirse a la carroza "ahora mismo", como si las cuatro horas de desfile del pasado domingo se le hubieran escapado en un suspiro.
Este año, No Ni Na ha llevado a la calle la belleza de Sakura de la mano de setenta personas entre pequeños y adultos convertidos en flor de cerezo japonés, llenando de rosa y blanco el recorrido del gran desfile-concurso.
Además, este 2026, la comparsa puede llevarse el mérito de haber hecho historia en el Carnaval de Torrevieja.
Tras querer dar un paso más en su actuación, la comparsa planteó "que la gente pudiera oler Sakura". Entre risas y emoción, la propia Laura, junto a Maite Díaz, presidenta de la comparsa, recuerdan la odisea recorrida para hacer de esta sugerencia una realidad.
Laura Alberca en su carroza de Reina del carnaval.
Así, a base de muchas gestiones, llamadas y esfuerzo, consiguieron que el pasado domingo, toda Torrevieja pudiera activar el sentido del olfato al paso de los trajes de la comparsa, desprendiendo un agradable olor a flor de cerezo gracias a litros y litros de perfume vaporizado durante el desfile.
Historia compartida
La unión con la comparsa Bufa la Gamba ha sido casi un guiño biográfico a Laura, que creció allí antes de llegar a No Ni Na hace seis años.
Así, los miembros de Bufa la Gamba iban de tronco del cerezo, desfilando delante, mientras No Ni Na desplegaba las flores, un mismo árbol narrando en dos comparsas la trayectoria de la reina.
En medio del recorrido, algunas personas del público aseguraban que "otra comparsa iba igual" que ellas, sin saber que, en realidad, formaban parte del mismo cuento como es el de tronco y flor, pasado y presente de Laura, avanzando juntos calle abajo.
Dos reinas en espejo
A la historia de este Sakura se une otra relación que se ha forjado en la comparsa como es la de Triana, 15 años e hija de Maite, y Laura.
Cuando Laura llegó a la comparsa, Triana tenía 8 años y fue proclamada reina infantil; entonces fue Laura quien la acompañó y la guio en todo.
Ahora, en 2026, es Triana quien arropa a Laura en su reinado, cerrando un círculo emocionante entre dos generaciones de reinas.
Laura y Triana, preparando los trajes.
Maite lo cuenta con la voz quebrada y la piel erizada, orgullosa de ver cómo su hija y Laura se han convertido en una especie de espejo emocional del carnaval. A lo largo de los años, una enseñó a la otra a llevar corona, y ahora se la devuelve multiplicada en cariño.
Lágrimas ante los trajes
Si hay un momento que las tres recuerdan con especial intensidad es el primer día en que las chicas vieron sus trajes terminados, el mismo día del Gran Desfile.
Laura lo tiene grabado en su móvil y en su memoria: "Se pusieron todas a llorar", dice, como si aún las estuviera viendo alineadas frente al espejo, descubriendo sus propios pétalos de encaje y brillo.
Los ajustes minuciosos a los trajes.
Cuando lo reviven, a Maite se le llenan otra vez los ojos de lágrimas: "Lo han dado todo y no podíamos parar de llorar". La emoción se contagia en la sala como lo hizo el perfume de Sakura en las calles de Torrevieja.
Jornada intensa
Si bien el desfile era el domingo, para las chicas de No Ni Na, realmente empezó a las seis de la mañana. Laura, además de reina, fue la mano que maquilla a todas las chicas, pincel en mano y café en vena, mientras la ciudad aún bostezaba.
Maite, como presidenta, no paró quieta en todo el día. Corría de un lado a otro solucionando imprevistos, cosiendo sobre la marcha, literalmente desarmando su propio traje para salvar el de las demás. "Empiezo el desfile vestida y me voy quitando parches para dárselos a las chicas que pierden flores, zapatos…", cuenta riendo, esa risa que solo aparece cuando sabes que el caos ha merecido la pena.
Desde su carroza, Laura miraba hacia abajo y todavía no se cree "lo increíblemente bien" que lo han hecho sus compañeras en esas cuatro horas que a ella se le hicieron cortísimas. Terminó el desfile extenuada pero con la sensación de que lo "volvería a empezar otra vez".
Familia
Para Maite y Laura, No Ni Na no es una comparsa, es "familia". Más allá del carnaval, quedan todo el año como un grupo de amigos, comparten cenas, ensayos, confidencias, y el lazo que se crea al preparar durante meses algo que solo dura unos minutos en la calle.
Triana, la hija de Maite, en el Gran desfile.
Ese hilo también se extiende al "pueblo" —así llaman a Torrevieja, de "toda la vida"—, donde cada año crece la expectación. La gente comenta, apuesta, se pregunta qué traje llevarán esta vez. De hecho, en esta edición había quien juraba que irían de pulpo, y Laura se ríe al recordarlo, feliz de haber sorprendido con pétalos en lugar de tentáculos.
El latido del Carnaval
El Carnaval de Torrevieja ocupa casi un mes entero de la vida de la ciudad, con coronaciones, pregones, desfiles y noches interminables de música y purpurina del 30 de enero al 21 de febrero. En ese calendario apretado, el gran desfile-concurso del pasado domingo, el de las 1.500 personas y las 31 agrupaciones, es el corazón que marca el pulso de la fiesta.
Este año, el cierre le ha tocado a Laura, reina 2026, envuelta en su fantasía Sakura y en una espiral de blancos y rosas pensada para que el olor dulce de la flor se sintiera "en toda Torrevieja". El próximo sábado volverán a salir, esta vez con más calma, sin la presión del jurado, dispuestas a saborear cada paso.
