El pequeño comercio en la ciudad de Alicante vive el inicio de curso que marca septiembre sabiendo que es cuando empieza la verdadera temporada alta. Si el sector hotelero celebra cifras récord de ocupación y tarifas, mientras los hosteleros alertan de los malos datos, el comercio local ajusta sus expectativas al perfil de visitante que recorre las calles durante la llegada del otoño.
Y en ese perfil esta semana hay mucho crucerista. Los diferentes cruceros que atracan en el puerto permitirán que pasen por la ciudad más de 24.000 pasajeros. Un perfil que celebra el presidente de la asociación Corazón de Alicante, Vicente Armengol: "A partir de mediados de septiembre nos encontramos con la vuelta del turismo de un poquito más de calidad o un poquito más de dinerito en el bolsillo".
La temporada de más afluencia de visitantes, desde finales de junio hasta mediados de septiembre, ha dejado un balance más ajustado de lo esperado para las tiendas de proximidad. "Ha sido un tipo de turismo más flojo en el sentido de la economía", explica.
El presidente de Cor d'Alacant vincula esta menor repercusión en las ventas al contexto económico general que frena a los consumidores. En los últimos ocho años el coste de la vida ha aumentado un 27 %, mientras que la capacidad adquisitiva media de los españoles apenas ha subido un 1 %. "No es más que el reflejo del momento social que estamos viviendo; las compras en el comercio han tenido menor repercusión", argumenta.
Una visión que se alinea con los diagnósticos ofrecidos por otras patronales turísticas de la provincia este septiembre. Por un lado, la presidenta de la Asociación Provincial de Empresarios de Hostelería de Alicante (APEHA), María del Mar Valera, denuncia la caída del consumo en restauración y el auge del "turista de supermercado", al igual que lo ha hecho desde ARA Gabriela Córdoba.
Por otro lado, el presidente de la Asociación Provincial de Hoteles de Alicante (APHA), Luis Castillo, sostiene que las subidas en las tarifas hoteleras responden al alza de los costes operativos y no han impedido batir marcas de ocupación.
Ante este escenario, Armengol admite que el récord de precio por habitación que se ha vivido este año en España confirmado por los hoteles evidencia que el visitante "está dispuesto a pagarlo", aunque advierte de que ese desembolso no permea al resto del tejido empresarial.
"En otros sectores quizá no lo vemos reflejado; nuestros compañeros hosteleros han sacado el tema de que mucho turista de supermercado y poco de restauración, las terrazas lo han sufrido y la clave es para el pequeño comercio", remarca.
Por ello, desde Corazón de Alicante se aboga por redefinir la concepción tradicional de la temporada turística. "Tenemos que empezar a pensar que la temporada alta en realidad es de septiembre a la temporada de un nivel o de una calidad que nosotros consideramos que es mejor", afirma Armengol.
La llegada de septiembre trae consigo un respiro para los establecimientos locales, impulsado por el turismo internacional y el atraque masivo de cruceros. "Este fin de semana podemos ver cómo Alicante se va a poner de bote en bote con la llegada de cruceros, y ya se nota en el ambiente las terrazas llenas consumiendo", indica el representante comercial.
Este flujo constante resulta providencial para reactivar las ventas en un mes tradicionalmente complejo para el presupuesto doméstico. "Septiembre es un mes superduro porque económicamente la gente vuelve de vacaciones, vuelta al cole, no tiene mucho disponible; que venga turismo a la ciudad al final en nuestros negocios repercute", añade.
Armengol valora de forma muy positiva que la capital haya logrado romper la dependencia exclusiva del periodo vacacional estival. "Lo que sí ha conseguido esta ciudad es la famosa desestacionalización del turismo, que no se concentre todo en verano, sino que tenemos a lo largo del año, y eso es beneficioso", sostiene.
¿Turismofobia?
Frente al debate sobre la saturación turística, el presidente de Corazón de Alicante rechaza de plano cualquier posicionamiento hostil hacia los visitantes. "Creo que no es momento de crear turismofobia; todos en algún momento somos turistas, nos gusta que cuando visitamos otra ciudad se nos trate bien", subraya.
Armengol aborda los efectos del clima y las olas de calor en el comercio tradicional, sugiriendo adaptaciones de horarios en los establecimientos. "Un planteamiento es cambiar horarios, abrir más tarde, cerrar más tarde, porque en las horas de más calor no viene nadie", detalla.
Finalmente, el líder comercial insta a las instituciones y a la sociedad alicantina a aprovechar la gran afluencia de viajeros fijando objetivos claros. "La ciudad está recibiendo una cantidad de turismo nunca sospechada hasta hace unos años, y el tema es enfocar lo que queremos y trabajar en eso que queremos", concluye.
