Alicante

La paulatina recuperación turística, acelerada por el declive de la sexta ola de Covid-19 y la desaparición de las principales restricciones internacionales, ha vuelto a reactivar a la industria hotelera en puntos clave como Benidorm, una de las principales ciudades turísticas de España. Entre el mes de marzo y Semana Santa la previsión es que el 75% de la planta hotelera de Benidorm esté operativa, y al 100% en junio. La ocupación media ya se ha elevado hasta el 80 % durante los fines de semana y las plantillas se empiezan a reincorporar a las empresas. 

El escenario que se abre ahora para muchos trabajadores del turismo, sin embargo, es diferente al que había antes de la pandemia. La reforma laboral del Gobierno ha introducido cambios sustanciales en el sistema y desaparece, por ejemplo, la temporalidad de los contratos de obra. Pero colectivos como las camareras de piso, agrupados en asociaciones denominadas Kellys ("las que limpian"), denuncian que sus condiciones "siguen siendo precarias", muchas veces aprovechándose de los márgenes de la ley para endurecer las condiciones.  

En el caso de las Kellys de Benidorm, explican a EL ESPAÑOL que ya han empezado a notar la adaptación que algunas empresas multiservicio (las que sirven a aquellos hoteles que externalizan la limpieza) han hecho para ajustarse a la reforma laboral, y que en ocasiones ofrecen condiciones "inasumibles" para las trabajadoras. 

"Ahora lo que nos ha llegado es que los contratos son fijos discontinuos", dice Yolanda García, portavoz de las Kellys de Benidorm. "Pero el truco está en que haces media jornada, con 20 horas semanales, y el contrato incluye un número fijo de habitaciones que tienes que hacer cada día". 

En total, y según explica, "hay que hacer unas 14 o 15 habitaciones", lo que equivale a 16 minutos cada una. Pero las compañías cuentan con que la trabajadora complemente ese sueldo haciendo horas extra, a dos euros por cada estancia adicional. En opinión del colectivo, se trata de algo "absurdo" porque "al final estás contratada por media jornada, cotizas una miseria por esas 20 horas, y tienes que matarte a hacer habitaciones extra para completar tu sueldo".

La extrenalización: problema que la reforma no ataja

Las Kellys de toda España ya advirtieron de que el problema del proyecto de reforma laboral que ha aprobado el Gobierno es que incumplía uno de los puntos clave que habían prometido al colectivo: el prohibir la externalización de servicios que no sean ajenos a la actividad de la empresa, lo que incluiría la limpieza de las habitaciones de hotel. 

En concreto, las Kellys de Benidorm aseguraron que habían oído a la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz,  "nombramos varias veces en el discurso, pues que sepa que nos sentimos olvidadas otra vez". "Dejarnos fuera de las plantillas siendo parte estructural no tiene sentido,¿dónde se quedó la reforma el art. 42.1?", agregaron.

El artículo al que hacen referencia las camareras de piso es el que regula la subcontratación de Obras y Servicios. Las Kellys sostienen que la externalización de servicios es una de las mayores amenazas contra su estabilidad laboral, ya que muchas empresa utilizan esta fórmula para tener al personal de limpieza subcontratado, fuera de la propia estructura del hotel y con condiciones "pésimas". 

Esto quiere decir, en su opinión, que aunque sí exista una mejora salarial para las trabajadoras en plantilla, "para las compañeras externalizadas con convenios de limpieza, ¿eso qué significa? Menos derechos que si estuviéramos contratadas por el propio hotel". Y concluyeron: "¿Ha comprendido algo de todas nuestras reuniones?"

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