Alicante
Publicada

Los talleres mecánicos de la provincia de Alicante están atravesando un momento crítico. La subida de costes, la amenaza de los talleres ilegales, la incierta transición hacia el coche eléctrico y, sobre todo, la falta de mano de obra y relevo generacional están apretando las tuercas al sector.

La jubilación de profesionales y el cierre de negocios sin sucesión están creando un vacío en los talleres de reparación que alerta a los empresarios.

A pesar de que existen ciclos formativos de FP (grado medio y superior) y cursos específicos impartidos por las asociaciones, la demanda de mecánicos cualificados supera con creces la oferta.

El presidente de la Asociación de Empresarios de Talleres de Reparación de Automóviles y Afines de la Provincia de Alicante de Fempa (Atayapa), Alejandro Rico, advierte de la preocupante necesidad de profesionales para estimular los negocios alicantinos antes de que se vean obligados a cerrar la persiana.

"Hay muchos profesionales que se están jubilando, existe falta de personal, hay talleres cerrando por falta de relevo y los talleres están saturados en general por esa escasez", lamenta.

"Existen centros educativos que imparten Formación Profesional de grado medio y superior, y desde las asociaciones no paramos de impartir cursos. Hay una demanda de mecánicos brutal; prácticamente cualquier persona que salga con un mínimo de interés y cualificación tiene empleo asegurado", sostiene.

Una de las ventanas de oportunidad a las que agarrarse es la transición hacia la reparación de vehículos electrificados, un oasis de oportunidades que está desierto por falta de negocios dispuestos a invertir en la formación y maquinaria necesaria para abrir las máquinas eléctricas debido a la incertidumbre normativa que las rodea.

Rico comenta que en la provincia de Alicante existe un vacío formativo y de equipamiento en la mayoría de talleres independientes, que siguen anclados al vehículo de combustión.

"Salvo en los servicios oficiales de marcas, la formación en vehículo eléctrico es escasa y requiere altas inversiones en herramientas de alta tensión y maquinaria específica que los talleres pequeños no suelen asumir", indica.

Sin embargo, ante el avance de modelos eléctricos accesibles, advierte que la capacitación y renovación técnica será "imprescindible para evitar quedar obsoletos".

Desde Fempa ya han comenzado a impartir formaciones especializadas con cursos sobre coches eléctricos, pero Rico reconoce que "es pronto todavía" para crear la base de profesionales necesaria.

"Aún no está definido el mercado por dónde va a tirar realmente, pero el vehículo eléctrico se está imponiendo porque está entrando mucho coche fuera a precios asequibles. De hecho este año muchas marcas han sobrevivido por la venta de vehículos que vienen de fuera", resume.

Por su parte, Juan Carlos Brotons, delegado en Alicante de la Asociación de Usuarios de Vehículos Eléctricos (AUVE), destaca que "la formación permite que los alumnos sepan manipular estos vehículos de forma segura, generando los talleres del futuro".

Y reconoce que los mecánicos tradicionales sienten respeto cuando ven un coche eléctrico. "Falta información, porque no saben cómo actuar en una avería. Abren y ven cables naranjas y no quieren tocarlos", apunta Brotons.

A pesar de que, a priori, parecería un trabajo más sencillo y rápido —pues tiene un 90 % menos de piezas y ni siquiera hay que mancharse las manos—, requiere grandes medidas de seguridad.

No hay grasa ni aceite, pero hay voltios, por lo que hay que tener mucha precaución con las baterías para no electrocutarse. La falta de especialización en estos vehículos hace que las reparaciones sean "lentas y muy caras", dice Brotons.