La salida de la Fnac del centro comercial Bulevar Plaza refleja el fin de una era en Alicante, la del impacto del comercio electrónico y la apuesta por negocios que escapan de la alternativa en línea. La llegada de un gimnasio de la también cadena francesa Fitness Park evidencia la profunda transformación del modelo comercial urbano.
Francisco Llopis, director de estudios de Ineca, aporta cifras que contextualizan este fenómeno. Al cierre de 2025, la provincia cuenta con 7.810 empresas de comercio al por menor, lo que supone un 12,7 % del total de actividades. Sin embargo, el retroceso es evidente: antes de la pandemia había 8.435 empresas en este sector.
"En este periodo de seis años, hay menos empresas (un 7,4 % menos) y las que quedan tienen un menor peso relativo en el conjunto de actividades provincial", explica Llopis a EL ESPAÑOL al comparar los datos actuales con los de 2019. Esta pérdida de 625 empresas minoristas subraya la fragilidad del sector frente a los nuevos hábitos de consumo.
Y ese cambio ya lo vivió Alicante en 2001. Vicente Armengol, presidente de Corazón de Alicante, recuerda el impacto de la llegada de la Fnac. "Causó una reacción también en sentido negativo hacia el pequeño comercio dedicado a discos o librerías", señala. Negocios históricos como Discos Sellés o Merlín que se resintieron por su horario extendido a domingos.
Pese a aquel inicio, Armengol reconoce que, 25 años más tarde, se lamenta la pérdida de esta "enseña importante". Para el representante de los comerciantes, la Fnac terminó siendo "una pieza para que funcione el entorno comercial mejor", actuando como un foco de atracción en la zona de la avenida de la Estación.
La realidad actual muestra una ciudad dividida comercialmente. "La venta de comercio se concentra en la zona de Maisonnave, y en el centro tradicional y casco antiguo parece que sea ahora el furor de la hostelería y el ocio", lamenta Armengol.
El presidente de Corazón de Alicante advierte que se están perdiendo enseñas típicas de textil y calzado en favor de sitios de estética y supermercados. "Estamos en momentos muy difíciles, la sangría parece que no cesa", afirma, destacando que estos nuevos negocios no sufren tanto la competencia en línea porque requieren presencia física.
En este escenario, los gimnasios emergen como el nuevo motor de las grandes superficies. Juan Carlos Gómez-Pantoja, delegado de la Federación Nacional de Empresarios de Instalaciones Deportivas (FNEID), explica que multinacionales europeas han fijado su vista en España por el creciente interés de la juventud en el ejercicio y la salud.
"Conseguir locales de 2.000 metros en el casco urbano es muy difícil y los precios son muy elevados", detalla Gómez-Pantoja. Por ello, las grandes superficies ven en los gimnasios el aliado perfecto: atraen gente tres o cuatro veces por semana que luego consume en otros servicios como peluquerías o supermercados.
El impacto del comercio electrónico ha forzado este replanteamiento. "Los gimnasios son muy queridos por parte de las grandes superficies porque son gente que va permanentemente", indica el delegado de FNEID. Y pese al auge del entrenamiento en línea este no es una amenaza porque "el ser humano tiende a relacionarse, tiende a socializar".
El modelo que llega ahora al frente del palacio provincial suele ser de alto volumen. "El modelo de los gimnasios de superficies roza el low-cost: van a volumen de personas, buscan grandes espacios para conseguir de 5.000 a 7.000 socios", aclara Gómez-Pantoja.
Respecto al futuro comercial de la ciudad, Armengol es tajante al rechazar la apertura de nuevos macrocentros, recordando la lucha contra proyectos como el Ikea en Rabassa a principios de siglo. "Aquello hubiera sido una barbaridad", recuerda, citando un informe de Deloitte donde el 74% de los alicantinos se declaraba satisfecho con la oferta comercial existente.
"No es necesario más", concluye Armengol, quien no cree que el turismo de cruceros justifique más centros comerciales, ya que los visitantes buscan conocer la ciudad. Para el sector, el reto ahora es "hacer que lo que tenemos no vaya a pique" en un entorno de cambio constante.
