Emprender en el audiovisual ya es, de por sí, una carrera de fondo. Hacerlo desde Alicante y con ambición nacional e internacional es aún más exigente. Pedro Ponce (30) es un buen ejemplo de ello, ya que con 'La Huella de Armstrong' no solo lo está intentando, sino que lo está consiguiendo.
El CEO de esta productora audiovisual y presidente de Jovempa Alicante, ha levantado un estudio especializado en turismo y producción para terceros en tiempo récord. En un año y medio, asegura, han logrado situarse entre las productoras punteras de la provincia.
Lo que arranca como una historia personal de superación se ha convertido, en la práctica, en una apuesta empresarial con ambición de industria: atraer rodajes, profesionalizar el sector local y hacer que Alicante deje de ser solo un paisaje bonito para convertirse en un plató real.
Ponce no oculta que su camino no ha sido fácil. Nacido y criado en el barrio de Virgen del Remedio, y proveniente de una familia trabajadora alejada del mundo de los negocios, tuvo que abrirse camino por su cuenta.
A los ocho años le detectaron dislexia, y la etapa escolar se le hizo cuesta arriba. Desde pequeño, el carácter preocupado de su padre le enseñó la importancia de rodearse de buenas personas, formar un equipo sólido y preocuparse por los suyos, lecciones que hoy aplica en su manera de liderar.
Pero esa dificultad, lejos de frenarlo, terminó empujándolo hacia un lenguaje distinto: el audiovisual. "A los 12 años cogí una cámara de fotos y lo empecé a comunicar todo a través de ella", explica.
Esa forma de mirar el mundo, sostiene, le llevó a desarrollar un pensamiento más rápido y creativo. "Todo se lo lleva la parte creativa; eso es lo que nos hace pensar de una forma más rápida y salirnos un poco de la caja", afirma, lamentando que en España todavía se mire esta condición con prejuicio en lugar de entenderla como un valor.
El despegue
Antes de consolidarse en el sector, el alicantino encadenó diversos trabajos, como cristalero, mozo de almacén o repartidor. En esos años, según ha contado a EL ESPAÑOL de Alicante, la falta de adaptación y comprensión le hizo sufrir más de una vez. "He tenido que hacer mil cosas para poderme dedicar a lo que hoy me dedico", confiesa.
Por eso recuerda con emoción el día que firmó su alta como autónomo. La pandemia fue el punto de inflexión. Tras un primer intento empresarial que no salió como esperaba, -un estudio de bodas cuando tenía 20 años-, el confinamiento le sirvió para formarse en marketing y reactivar su marca personal.
El primer año facturó 15.000 euros. Hoy, su productora presume de haber acelerado en tiempo récord. "Que en un año y medio prácticamente hayamos conseguido posicionarnos entre las tres o cinco productoras punteras en Alicante es todo un sueño".
La Huella de Armstrong está instalada en el vivero de empresas de San Vicente del Raspeig. Y no es una oficina cualquiera, sino un estudio con infraestructura propia y una idea clara de hacia dónde quiere empujar al sector.
Cuenta con un ciclorama de 175 metros cuadrados, sala de podcast, zona coworking, camerino, fondos con croma rojo, verde y negro, zona exterior para rodaje y un espacio tipo chill out. Parte de esas instalaciones se han levantado "literalmente" con las manos de su familia y su equipo.
Especialistas en turismo
El giro estratégico del proyecto ha sido claro: especializarse en turismo, un sector que en la Comunitat Valenciana tiene músculo, presupuesto y necesidad constante de contenido audiovisual.
La productora trabaja con Turisme Comunitat Valenciana y el Consell de Mallorca. También presta servicios de producción (fixer) para realities de televisión alemana, desafíos para la televisión japonesa y producciones de Netflix en Alicante.
La apuesta no es menor: convertir la provincia en un destino atractivo para rodajes internacionales, con un equipo local capaz de ejecutar al nivel que exigen fuera.
Ponce no habla solo de crecer él. Habla de crear industria. "Sueño con un Alicante en ebullición, que sea un plató andante", afirma. Su objetivo es que cualquier productora extranjera vea en su equipo al socio ideal para rodar en la provincia.
La idea tiene un fondo muy concreto: generar empleo, profesionalizar el sector y evitar que el talento joven acabe marchándose a Madrid o Barcelona por falta de oportunidades reales.
La importancia del equipo
En La Huella de Armstrong, el equipo es parte del mensaje. Ponce colabora con más de 20 freelancers y aplica una filosofía que considera innegociable: "Para mí es fundamental ser buena persona y después un buen profesional".
Esa mirada le ha llevado a trabajar con perfiles muy distintos. Desde jóvenes de 18 años hasta profesionales con décadas de experiencia, como un productor venezolano con 40 años de trayectoria, a quien "nadie había dado una oportunidad en España durante siete años". Otro de los colaboradores es el especialista en digitalización turística, Antonio Simón.
Antonio Simón y Pedro Ponce en sus oficinas en San Vicente.
"Actitud jovempera"
Desde que asumió la presidencia de Jovempa Alicante en octubre, Pedro Ponce impulsa una visión que trasciende la edad: para él, pertenecer a la asociación no depende del año de nacimiento, sino de la mentalidad. "Jovempa es la actitud", sentencia, insistiendo en que lo importante es ser proactivo, asistir a los eventos y relacionarse.
Su enfoque reconoce un cambio generacional: hoy muchos emprenden más tarde, pero eso no limita la participación ni la energía dentro del colectivo.
Ponce ve Jovempa como una red de apoyo esencial para romper la soledad del emprendedor. "Cualquier problema que te haya pasado, lo ha pasado alguien ya", explica, destacando que la ayuda se ofrece de manera desinteresada.
Para él, la asociación es un lugar donde compartir experiencias, recibir consejo y aprender de los errores ajenos, un recurso vital para quienes empiezan y para los que llegan más tarde, con la misma actitud jovempera que caracteriza al colectivo.
Ponce subraya que lo mejor aún está por llegar, y lo hace regresando a su metáfora favorita, que refleja su visión de la vida y los negocios.
"La huella ahora mismo está despegando, tiene la tripulación lista y cada vez vemos la luna más cerca", concluye, dejando claro que su proyecto aún solo muestra los primeros destellos de lo que quiere conseguir en el sector audiovisual.
