Alicante

La gratuidad del sistema de autopistas tiene fecha de caducidad, aunque aún no se sabe muy bien cuándo. Al principio se había fijado en 2024, pero existen mensajes contradictorios sobre si el Ejecutivo lo ha aplazado o no. Lo que parece claro es que se hará a corto plazo, como demuestra que se haya incluido en el plan de recuperación enviado a la Unión Europea en mayo de 2022.

La cuestión ahora es cómo afectará a los usuarios de algunas de las vías más concurridas, como la AP7 que recorre de norte a sur todo el Mediterráneo, y que recuperó la gratuidad hace solo tres años después de más de 40 de concesión. 

El debate en el ejecutivo pivota sobre si imponer una tarifa plana para aquellos que utilicen este tipo de infraestructuras (como ya sucede en Alemania) o si, por el contrario, se pagaría un importe por kilómetro recorrido. En el Ejecutivo parece que de momento se decantan por la segunda opción, lo que implicaría utilizar algún tipo de sistema para abonar los viajes (el Gobierno rechaza llamarlos "peajes").

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¿De cuánto dinero estaríamos hablando? El secretario General de Infraestructuras, Sergio Vázquez, dio algunos detalles en un Foro organizado por la cadena SER, en el que se podía deducir que el modelo por el que apuesta el Gobierno es el del céntimo por kilómetro.

Así, recorrer por ejemplo los 45,6 kilómetros que separan Benidorm de Alicante no llegará a 50 céntimos, mientras que los 166 kilómetros que hay entre la capital alicantina y Valencia supondrían 1,66 euros. 

Se trata de tarifas sensiblemente inferiores a las que se pagaban con la anterior concesión, de 4,05 euros en el caso de Benidorm-Alicante y de más de 14 para ir a la ciudad del Turia. Eso sí: habrá que pagar de forma casi obligatoria en los desplazamientos largos, teniendo en cuenta que la alternativa de la carretera nacional no es viable por el estado que presentan muchos tramos y que hacen que desplazarse por la costa sea un suplicio. 

Otras posibilidades

El debate sobre cómo afrontar los pagos de uso por las autopistas de peaje es antiguo, y ha estado vinculado a la densidad de tráfico turístico. 

La patronal hotelera Hosbec, la mayor de la Comunidad Valenciana, abogaba por el mantenimiento de un tipo de peaje para los vehículos que estuviesen de paso (como los turistas) y otro blando para los residentes y usuarios habituales, algo que consideraron que tendría una implantación sencilla con la tecnología actual. 

Esta petición ha sido respaldada por entidades como el lobby Ineca, partía de la base de una posible saturación de la AP7 que podría repercutir en la seguridad y en la afluencia de tráfico en una conexión que consideraban "vital" para la economía provincial.