Alicante

Con la llegada de Cristina Narbona al Ministerio de Medio Ambiente de José Luis Rodríguez Zapatero en 2005, el PSOE no sólo derogó el trasvase del Ebro. También cambió el trazado del trasvase Júcar-Vinalopó que inicialmente iba a coger aguas de la cabecera (Cortes de Pallas) y finalmente lo hizo de la desembocadura (Cullera) del río valenciano, hacia la provincia de Alicante.

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El trasvase intracomunitario, de Valencia a Alicante, en el que se han invertido más de 500 millones de euros, no ha dado los resultados esperados. Entre otras cosas, porque carece de "usuarios" que quieran los caudales llegados del Azud de la Marquesa. Según se ha argumentado históricamente, por su baja calidad.

Pero al problema del trazado y la captación de aguas, se unen otros muchos factores. Los pozos sobrexplotados de Villena que siguen en funcionamiento, el precio del agua (29,5 céntimos de euro el metro cúbico), la inexistencia de canalizaciones en muchas zonas de la infraestructura del postrasvase.

La balsa de San Diego, en Villena, que debía recolectar el agua antes de su distribución, sigue rota desde dos años después de su inauguración en 2010. Según se dijo entonces podía almacenar más de 20 millones de m3, suficiente para regar 10.000 hectáreas de cultivo. Costó 40 millones y no ha servido para su cometido. Con su vaciado por filtraciones ha habido que hacer una conducción paralela.

Balsa de San Diego, en Villena, durante los dos años que estuvo llena.

En suma, una obra que podría aportar 80 hectómetros cúbicos (hm3) anuales (así se diseñó, aunque las estimaciones más realistas hablan de 50 hm3) apenas trasvasa 4 hm3 al año. Y los problemas en la zona sur de la provincia, con el cierre paulatino y programado de la ministra Teresa Ribera del trasvase del Tajo-Segura, han ensombrecido el problema.

Moderado optimismo

Desde la Generalitat valenciana, no obstante, el director general del Agua, Manuel Aldeguer, se muestra moderadamente optimista. Incide en el anuncio hecho por Ribera la semana pasada de que se invertirán 90 millones de euros procedentes de los Fondos de Recuperación europeos para dotar de energía fotovoltaica a las tres elevaciones del trasvase Júcar-Vinalopó.

Gran parte del precio del agua depende del coste energético para elevarla con bombas impulsoras. Aldeguer confía en que estas plantas de energía solar permitirán reducir costes de funcionamiento de esta infraestructura.

Al mismo tiempo, están a punto de salir a la luz los planes de recuperación de los sobrexplotados acuíferos de Villena, que impedirá la extración de caudales mediante pozos ilegales. Este hecho, forzará a muchos agricultores a convertirse usuarios del trasvase si quieren seguir manteniendo sus cultivos.

También está en marcha una conducción desde la depuradora de Novelda al embalse del Rabosero en Aspe, que incrementará la disponibilidad de agua en el Medio Vinalopó.

Entre tanto, la Generalitat sigue licitando tramos del postrasvase. En concreto están a punto de salir los concursos para el 1 y el 2. Y aunque quedan muchos sin construirse, poco a poco se va completando el mapa de las conducciones.

Para Aldeguer las cifras de 80 hm3 previstas al inicio de la infraestructura están lejos de conseguirse. Pero conforme vaya bajando el precio del agua, aumenten los usuarios y se complete postrasvase, muchas de las comunidades de regantes que ahora sólo dedican al regadío un cuarto de su superficie, podrán disponer de más caudal para su actividad. Hasta los 50 hm3, que es el objetivo.