Juan Carlos Sempere (Elda, 2003) heredó el balonmano en casa. Su padre jugó en el Helados Alacant, el último equipo que llevó a Alicante a la élite de este deporte hace tres décadas, y varios de sus primos también se han dedicado a él. Central y director de juego, con un punto de atrevimiento que a veces roza la temeridad, es una de las promesas del balonmano alicantino.
Tras su paso por el Benidorm, que terminó con un descenso, afronta su primera temporada en el Horneo Alicante con el reto de recuperar el nivel que apuntó en su etapa júnior, cuando se le situaba entre los mejores de su generación en España.
¿Cómo ha ido la adaptación al Horneo Alicante?
Muy bien. He cambiado de club, pero conocía a muchos de los compañeros, bien por haber jugado con ellos o por haberlos tenido como rivales. Estoy cerca de casa y contento.
El balonmano le viene en el ADN.
Sí. Mi padre jugó en el Helados Alacant y fue el fundador de la saga Sempere. Ocho o nueve primos hemos jugado al balonmano, aunque solo yo he llegado a la Asobal. Me he enfrentado a alguno de ellos, como David Quiles, del Agustinos, sobre todo en pretemporada. No es nada cómodo jugar contra él.
Elda tiene una enorme tradición de jugadores, pero lleva décadas sin un equipo asentado en la élite masculina. ¿Por qué?
Viene pasando desde hace muchos años. Al final, los jugadores que destacan de jóvenes acaban marchándose porque hay mucha diferencia de categoría. Siempre se habla de proyectos, pero nunca se junta todo para que salgan adelante.
Debutó en la élite con el Benidorm y allí vivió también el golpe de un descenso. ¿Cómo se convive con esa experiencia?
Duele mucho, pero aquel año fue difícil y todo salió mal. Descendimos en la última jornada y por un punto, esperando en la pista el resultado de los rivales. Aprendí mucho.
¿Qué le enseñó aquella temporada?
A convivir con las situaciones límite, a jugar con ese riesgo y a valorar cada punto que se pone en juego durante la temporada.
La selección absoluta
Usted fue un talento precoz y compitió con la selección júnior. ¿Ve posible dar el salto a la selección absoluta?
Ser internacional absoluto con España es más un sueño que un objetivo. Intento ser mejor día a día y año a año, y disfrutar mucho de la Asobal.
¿Tiene algún referente en su posición?
Siempre me ha encantado el central Gísli Kristjánsson, del Magdeburgo, por su forma de jugar el uno contra uno. Pero, de pequeño, mi referente era Raúl Entrerríos. Ojalá pudiera tener una décima parte de su carrera.
¿Se puede vivir hoy del balonmano profesional?
Solo algunos elegidos de los grandes clubes pueden ser completamente profesionales. Para el resto, del balonmano se puede vivir, pero solo mientras se juega. Ahora mismo da para lo que da. Esto no es fútbol y no da para comprarse coches ni una casa. Por eso es importante formarse para cuando se acabe.
¿Esa es una de las razones por las que tantos jugadores españoles se marchan a otras ligas?
Por eso y también por vivir otros ambientes. A mí me gustaría experimentar en el futuro lo que es jugar en Alemania o Francia, donde puedes sentirte profesional de verdad, tanto por el sueldo como por el hecho de jugar ante 10.000 personas. Pero ahora lo veo lejos, porque mi presente es el Horneo Alicante.
¿Qué se ha encontrado en el Horneo Alicante?
Veo una filosofía parecida a la del Benidorm. Es un club profesional que está haciendo las cosas bien, poco a poco.
¿Qué supone para usted jugar en una plaza como Alicante?
Es un orgullo competir en la máxima categoría y, encima, hacerlo al lado de casa. Ojalá podamos hacer mucha historia.
¿Está satisfecho con el inicio de Liga?
Era un calendario difícil y era importante ver cómo llegábamos a Sagunto. Tenemos cuatro puntos de ocho posibles, sin contar los del Barça. Creo que vamos bien, y ahora tenemos dos partidos en casa para tomar impulso.
¿Por qué se siente el equipo tan fuerte en casa?
Es una dinámica que el equipo ya arrastra desde el año pasado. Esta temporada hemos ganado al Torrelavega, que es uno de los equipos de arriba, aunque hemos perdido con el Granollers, que es otro de los grandes. Ahora viene el Bidasoa, otro clásico. Es un buen equipo, pero en casa damos guerra y se lo pondremos difícil. Nos vemos capaces de ganar a cualquiera.
¿Qué objetivos se marca para este curso?
Conseguir la permanencia lo antes posible y meternos en la fase final de la Copa del Rey, porque es una experiencia única.
Estudia Fisioterapia. ¿Se ve ligado al deporte cuando termine su carrera?
Me gustaría especializarme en el ámbito deportivo, aunque en realidad mi sueño siempre ha sido ser bombero.
