The Ocean Race Atlantic ha servido como un auténtico ensayo general de cara a la próxima edición de la Vuelta al Mundo que partirá de Alicante el 17 de enero de 2027. La regata transatlántica, disputada entre Nueva York y Lorient, permitió a los equipos poner a prueba sus barcos y, especialmente, comprobar la preparación y coordinación de sus tripulaciones en condiciones oceánicas muy exigentes. La experiencia ha supuesto una referencia importante para los equipos que afrontarán el próximo año el reto de dar la vuelta al mundo.
El United by the Ocean, patroneado por el francés Paul Meilhat y la portuguesa Mariana Lobato, se proclamó vencedor de la primera edición de The Ocean Race Atlantic después de completar las cerca de 3.000 millas náuticas entre Nueva York y Lorient en 7 días, 23 horas, 39 minutos y 11 segundos. El equipo se impuso al 11th Hour Racing, de Francesca Clapcich, por apenas 8 minutos y 56 segundos, después de una llegada extremadamente igualada.
La regata estuvo marcada desde sus primeros compases por unas condiciones meteorológicas muy exigentes. Tras la salida, la flota se encontró con vientos fuertes, mar formada y grandes olas, mientras los IMOCA navegaban al borde de una depresión. Durante varias jornadas, las embarcaciones llegaron a superar los 30 nudos, obligando a las tripulaciones a mantener un ritmo muy elevado y sometiendo tanto a los barcos como a sus cuerpos a un esfuerzo extremo.
La dureza de la travesía también afectó al descanso de los regatistas, que tuvieron dificultades para dormir y recuperarse en medio del movimiento constante de las embarcaciones, el viento y las olas. Cole Brauer, de Team Malizia, explicó después que apenas había podido comer o dormir bien y que llevaba mareada desde el primer día. Fueron unas primeras jornadas especialmente exigentes, en las que los equipos tuvieron que llevar sus barcos y sus propios límites físicos al máximo.
El mal tiempo también provocó dificultades estratégicas. Las grandes nubes de lluvia generaron cambios bruscos y repentinos en la dirección del viento, obligando a algunos equipos a modificar sus rutas. Team Malizia, que dominó buena parte de la primera fase, sufrió especialmente estos cambios y tuvo que navegar más al norte de lo previsto después de encontrarse con varias alteraciones de viento provocadas por grandes sistemas nubosos.
Los tripulantes del United by The Ocean levantan el trofeo.
Además de las dificultades meteorológicas, algunos barcos tuvieron que afrontar problemas técnicos. El caso más grave fue el de Team Malizia, que sufrió una avería en el sistema de control del foil de babor durante la travesía. La tripulación tuvo que improvisar una reparación en mitad del Atlántico y continuar compitiendo con el problema, lo que condicionó su rendimiento durante buena parte de la regata.
Las condiciones cambiaron radicalmente en la parte final de la travesía. El fuerte viento y la mar gruesa dieron paso a una zona de vientos más ligeros e inestables y mar plana, haciendo que la velocidad dejara de ser el único factor decisivo y que cobraran mayor importancia la estrategia y la elección de la ruta. United by the Ocean optó por una posición más septentrional durante la última noche y, cuando el viento cayó, consiguió aprovechar mejor las condiciones.
Durante las últimas diez millas, United by the Ocean y 11th Hour Racing navegaron prácticamente juntos. Finalmente, la ruta elegida por Meilhat le permitió abrir una ventaja cercana a una milla náutica y conservar el liderato hasta la llegada frente a Lorient.
El DMG MORI Global One terminó tercero, mientras que Team Malizia fue cuarto, apenas cinco minutos después. Para Meilhat, el resultado confirmó que su barco, aunque no es uno de los diseños más modernos, es especialmente competitivo con viento medio o ligero y mar plana. También destacó el conocimiento que su tripulación tiene de la embarcación, que anteriormente había competido con el nombre de Biotherm.
Clapcich lamentó perder la victoria por un margen tan pequeño, pero calificó la experiencia de extraordinaria y destacó la emoción de competir durante miles de millas y terminar separados por apenas unos minutos. Samantha Davies, del DMG MORI, subrayó que la regata había puesto a los equipos al límite y había servido para mejorar la comunicación y la cohesión entre tripulantes de distintas nacionalidades. Para Cole Brauer, de Team Malizia, la remontada tras el problema del foil demostró la fortaleza del equipo, aunque reconoció la frustración de perder el podio en el tramo final.
Imagen de la embarcación Embrace the Challenge navegando.
Así, la primera The Ocean Race Atlantic terminó no solo con una victoria de United by the Ocean, sino también como una exigente prueba de preparación para el gran objetivo de The Ocean Race 2027, cuya salida tendrá lugar en Alicante.
