Alicante
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Mientras no se pueda mejorar el presente, no queda otra que acudir a la hemeroteca para recuperar el orgullo y la sonrisa. El calendario ofrece hoy una excusa perfecta para hacerlo, porque hace 45 años, un 25 de agosto, Alicante fue escenario de una de esas noches que parecen pertenecer a otra época. Y no, no fue un sueño.

El estadio Rico Pérez se llenó hasta la bandera para recibir a la Argentina campeona del mundo. No se podía tener mejor rival. Imposible.

El partido fue también un acontecimiento económico para el Hércules. A los socios y aficionados habituales se sumaron numerosos turistas que pasaban sus vacaciones en Alicante y en distintos puntos de la provincia, atraídos por la presencia de la campeona del mundo y de sus grandes estrellas. La expectación permitió al club obtener una importante recaudación en una noche que desbordó también las previsiones de asistencia.

El Hércules, consolidado entonces en Primera, se enfrentó a la selección dirigida por César Luis Menotti en el ya desaparecido Trofeo Costa Blanca. Argentina acababa de conquistar el Mundial de 1978 y se preparaba para regresar a España un año después con la misión de defender su título, reforzada con un futbolista que ya asomaba como uno de los grandes nombres del fútbol mundial.

Aquella gira de verano por España tenía el objetivo de conocer algunos de los escenarios en los que la selección podía jugar durante el Mundial de 1982 y preparar el campeonato ante rivales de entidad.

Argentina eligió Alicante como una de sus principales bases y se tomó en serio la gira. Menotti desplazó a España a todas sus estrellas. La selección se enfrentó también al Valencia, al que ganó 0-1 días antes en Mestalla, y al Barcelona, con el que perdería 1-0 poco después. El 25 de agosto era el turno del Hércules.

Y entre todas aquellas estrellas había una que ya empezaba a iluminar el fútbol mundial: Diego Armando Maradona.

Tenía solo 20 años y todavía estaba lejos del futbolista que unos años después se convertiría en leyenda, si bien ya había deslumbrado en 1979 en el Mundial juvenil de Japón, en el que Argentina se llevó el título. Su nombre ya estaba en boca de todos y aquella noche Alicante pudo verlo de cerca junto a su socio, Ramón Díaz, otra estrella emergente.

El Hércules formó con uno de sus recientes fichajes, el internacional polaco Jan Tomaszewski, en la portería. El guardameta mundialista estuvo acompañado por Serrat, Ernesto, Albaladejo, Santi, Müller, Vidal, Aracil, Churruca, Moyano y Herbera. Después entraron Reces y Juan.

El lujo argentino

Enfrente, Argentina presentó un equipo de auténtico lujo: Fillol, Passarella, Olguín, Olarticoechea, Van Tuyne, Gallego, Barbas, Ramón Díaz, Maradona, Patricio Hernández y Santamaría.

El partido acabó con victoria argentina por 0-2. Ramón Díaz fue el gran protagonista al marcar los dos goles, mientras que Daniel Passarella fue expulsado durante el encuentro por el colegiado almeriense Andújar Oliver en una acción polémica.

El central preguntó al árbitro, tras una falta, «qué cobrás», en alusión a lo que había señalado, pero el colegiado interpretó que era una acusación por haberse vendido y lo expulsó con roja directa.

Sin gol de Maradona

Maradona no marcó, pero dejó muestras del talento que ya le había convertido en uno de los grandes nombres del fútbol internacional.

El propio Diego y Ramón Díaz protagonizaron una de las acciones más espectaculares de la noche, una sucesión de paredes a un toque que les permitió avanzar desde el centro del campo y acabar con el balón dentro de la portería. El gol, sin embargo, fue anulado por mano previa del delantero, aunque la grada, en pie, ovacionó durante un minuto la jugada.

El marcador quedó en segundo plano ante la dimensión del acontecimiento. El Rico Pérez había recibido a la campeona del mundo y a buena parte de los futbolistas que un año después volverían a pisar el mismo césped para defender la copa.

Uno de los goles de Ramón Diáz para la selección argentina en el Rico Pérez. Hércules

La noche tuvo además un epílogo que hoy permite rescatar una de las imágenes más reconocibles de aquel partido. Después del encuentro, el legendario presidente del Hércules José Rico Pérez entregó el trofeo Costa Blanca a la selección argentina y se produjo el tradicional intercambio de camisetas entre los jugadores.

Entre las fotografías de aquella noche destaca una que con el paso del tiempo ha ganado todavía más valor, la de Maradona posando con la camiseta del Hércules.

La relación entre Argentina y Alicante no había nacido por casualidad. César Luis Menotti había visitado la ciudad en noviembre de 1980 para estudiar posibles sedes para instalar el cuartel general de la selección durante el Mundial. El técnico recorrió el Rico Pérez acompañado por representantes federativos y por el entonces presidente del Hércules. Le gustó el estadio y llegó a compararlo con la cancha de Racing.

Maradona regresaría al Rico Pérez. Pero ya no como aquel joven de 20 años que formaba parte de una gira de preparación. Lo haría como una de las grandes estrellas de un Mundial. Hoy, 45 años después, el contraste es inevitable.

Aquel Rico Pérez estaba lleno y el Hércules competía en Primera. El estadio era uno de los grandes teatros del fútbol español y Alicante recibía a la campeona del mundo con sus mejores jugadores. Ahora, el Rico Pérez, amenazado de ruina, afronta un futuro incierto, mientras el Hércules intenta escapar año tras año de las catacumbas del fútbol.

Por eso el aniversario invita a mirar atrás. Mientras no se pueda mejorar el presente, no queda otra que acudir a la hemeroteca para recuperar el orgullo y la sonrisa. Y pocas páginas de la historia del Hércules permiten hacerlo como aquella del 25 de agosto de 1981.