Alicante

Otro invierno más en el que el Hércules acaba por perder el paso. Su caída no es ni de lejos tan catastrófica como la de años anteriores, cuando llegó a estas fechas sin moral ni objetivos, pero sí supone una decepción enorme para una hinchada que, hace apenas un mes, hacía cuentas de cuándo y dónde se consumaría el ascenso en un año, además, engalanado por el centenario de la entidad.

La derrota en Socuéllamos (2-0) deja al conjunto de Sergio Mora a cuatro puntos del liderato, en poder una semana más de La Nucía. El conjunto de La Marina Baixa, que venció al filial del Levante (0-1), y el Intercity, que sí hizo los deberes ante el Águilas (1-0), están separados por un solo punto y son los únicos que dependen de sí mismos para lograr esa anhelada primera plaza que garantiza el ascenso a la Primera RFEF.

La situación no es crítica para el Hércules, ya que restan aún 36 puntos por jugar y enfrentamientos directos, pero sí deja al grupo blanquiazul con escaso margen de maniobra y poco crédito. Además, el otro gigante del grupo, el Real Murcia, ha espabilado y ya se ha subido a la chepa al Hércules, con el que iguala a puntos a falta del duelo que ambos equipos disputarán dentro de unas jornadas en territorio pimentonero.

En una liga que lleva camino de decidirse por foto de llegada, cualquier error fuera del guion, como dejarse cinco de los seis puntos en juego ante el Socuéllamos, un equipo que pelea por el descenso, suele tener consecuencias. Por eso obliga al Hércules a tener que ganar sí o sí los duelos pendientes con los otros aspirantes, como La Nucía o Murcia.

A la baja

Tras las seis victorias consecutivas, el Hércules arrancó la segunda vuelta encallando en Granada, donde solo pudo empatar en un partido gris. Luego llegó la derrota en el duelo de rivalidad ante el Intercity (0-0) ante 10.000 espectadores en las gradas. Ocasión perdida y primer síntoma de que algo se había estropeado. Un empate triste en San Javier (0-0) y la victoria ante un Alzira, mutilado por la temprana expulsión de un central y maquillada por los goles de Aketxe y Acuña hacían pensar en el comienzo de una nueva dinámica positiva. Pero no.

La derrota en Socuéllamos y, sobre todo, la imagen ofrecida en varias fases del partido han encendido las alarmas en el vestuario. La falta de eficacia, en Socuéllamos se fallaron varias ocasiones claras, y los errores defensivos han regresado en el peor momento posible. Tampoco, como suele pasar a todo perro flaco, las decisiones arbitrales están ayudando. Ni la nueva lesión de Toro Acuña, icono de la resistencia herculana, aunque bastante más leve que en anteriores ocasiones.

Otros años, la pérdida de vista del gran objetivo provocó una reacción en cadena de autodestrucción que acabó por destruirlo todo, como sucedió en las dos últimas temporadas. Sobrevivir a esta mala racha -3 puntos de 15 posibles- y llegar a la primavera con vida para repetir ante los mismos rivales el esprint de la primera vuelta que llevó al liderato es el objetivo del grupo, que la próxima jornada tiene una gran ocasión de restañar heridas con la visita del Atlético Pulpileño, al que ya goleó en la primera vuelta (0-4).

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