Alicante
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El Hércules lleva 10 años ganando dentro y fuera del campo. No juegan en el Rico Pérez ni tienen aficionados por toda la provincia, pero, a diferencia del primer equipo, este Hércules sí que acumula cada semana victorias que van más allá del resultado.

Que en un entrenamiento un miércoles a las 19 horas 40 jugadores y jugadoras no normalizados de todas las edades invadan el campo del Polideportivo Monte Tossal a la carrera y entre risas es una de esas victorias.

El Vedasport Hércules Paralímpico celebra una década de historia este 2026 y, sobre todo, haberse consolidado como un lugar para los amantes del fútbol donde caben todas las realidades.

Lo que empezó como una iniciativa para brindar un espacio competitivo de fútbol adaptado para personas con daño cerebral y parálisis cerebral se ha convertido en un equipo con múltiples secciones que suman 100 jugadores de entre 6 y 74 años.

Al comprobar que muchas personas con otras realidades quedaban excluidas de la práctica deportiva, el equipo tomó la decisión de ampliar horizontes y crear una escuela inclusiva.

A sus mandos está Paloma Uriarte, la presidenta y psicóloga del VedaSport Hércules Paralímpico, quien cada semana se pone al frente de una masa de chavales con una energía infinita y ganas de balón.

Un equipo único

Paloma atiende a este diario durante el comienzo de una de las sesiones de entrenamiento del equipo y mientras esquiva como puede las llamadas de sus jugadores que quieren contarle la última broma.

"Al final somos una piña", dice la presidenta de un equipo que ha ido creciendo y dando espacio a algunos jugadores que antes no podían exprimir al máximo el fútbol.

Un entrenamiento de las diferentes secciones del equipo. J.V.

"Abrimos el abanico a chicos y chicas con cualquier tipo de diversidad funcional, siempre que tengan un poquito de ganas de hacer un poquito de deporte y les guste el fútbol", explica.

Esta fase de apertura coincidió en 2016 con la vinculación formal al Hércules, que tiene en este equipo a probablemente los jugadores que más orgullosos defienden sus colores.

"Lo primero es que tengan ya un espacio para hacer su deporte preferido, porque vivimos en España, un país futbolero. Tienen la oportunidad de practicar su deporte favorito, de ir todos uniformados y formar parte de un equipo. Es todo un orgullo para nosotros llevar el escudo de Alicante por las competiciones", añade la psicóloga.

Su participación en torneos y ligas suma más victorias. No figuradamente, sino en forma de campeonatos cosechados año tras año.

Hace dos semanas, la sección de jugadores con discapacidad intelectual quedó primero en la liga de la Comunidad Valenciana. Son pentacampeones de España en la Liga Nacional de Fútbol 7 para personas con parálisis cerebral y daño cerebral adquirido, ganaron la pasada Liga Vistahermosa de Fútbol 7 en su categoría con su sección inclusiva, donde compiten con la mitad de jugadores con discapacidad y la otra mitad normalizados...

El Ayuntamiento de Alicante recibió a los ganadores de la Liga Nacional de Fútbol 7 en 2024. Ayuntamiento de Alicante

"Incluso tenemos algunos deportistas a nivel de selección española en mundiales e internacionales", dice orgullosa.

Más allá del césped

El terreno de juego de este equipo es infinito y va más allá del césped. El proyecto ha creado un gran grupo de amigos que disfruta juntos del ocio y el deporte.

"Hacemos ecorrutas, nos vamos a la playa, hacemos respiración, pádel, piscina, hockey... Y también vamos al estadio a ver al Hércules juntos", enumera Paloma.

Hay jugadoras y jugadores que no saltan al campo, pero que son tan parte del equipo como los demás. Es el caso de la más veterana, una herculana de 74 años con Parkinson que va a la piscina terapéutica con el equipo como una más.

El Hércules Paralímpico también ha superado una de las barreras más complicadas: convencer a los padres de lo beneficioso del proyecto y romper el miedo inicial.

"Los papis ya forman parte de la familia, ya nos conocen. Ven que nos preocupamos por los chavales, que estamos con ellos en los vestuarios... Somos una familia y al final siempre preguntan si ellos también pueden venir a las actividades", reconoce.

Pero Paloma confiesa que no es todo tan fácil. Mezclar a personas con personalidades y diagnósticos tan diferentes hace que sea "un reto trabajar en equipo".

Sobre todo para los que tienen síndrome de Asperger o autismo, que "van un poco más perdidos en habilidades sociales", indica.

La ventaja es que el balón rompe cualquier barrera inicial. "Vamos compensándonos unos a otros y esa es la magia: hacemos grupos muy funcionales, muy divertidos y lo pasamos genial", resume.

En cuanto a "recursos, instituciones, ayudas y subvenciones, la situación "es bastante complicada", lamenta.

"No hay suficiente visibilidad; hay muchísima gente en Alicante que ni siquiera sabe que existimos", señala.

Mientras siguen dando a conocer el proyecto y abriendo las puertas a jóvenes y no tan jóvenes no normalizados, el balón no para y ya se preparan para afrontar la nueva temporada en sus diferentes secciones y perseguir su trofeo más importante: seguir ganando dentro y fuera del campo.