Alicante

La Copa Mundial de la FIFA España 1982 aún se recuerda con nostalgia por los alicantinos, más aún sabiendo que la próxima cita mundialista que acogerá el país en 2030 no pasará por Alicante.

Hace poco más de 40 años tuvo lugar lo que sería el mayor evento deportivo de la historia de la provincia en el que participaron jugadores históricos y se vivieron escenas irrepetibles. Alicante y Elche estuvieron dentro de las 14 ciudades seleccionadas para el evento y los estadios José Rico Pérez y Martínez Valero fueron dos de los 17 campos escogidos, por lo que tuvieron que modernizar sus instalaciones.

El trofeo lo levantó la Italia de Rossi y contó con la presencia de equipos plagados de estrellas como Brasil, Polonia, Alemania o la Francia de Platini. Este Mundial, el primero en contar con representantes de todos los continentes y el de Naranjito, fue especial para Alicante. Argentina, campeones del mundo por aquella fecha y con figuras como Kempes, Passarella y el joven Maradona, decidió que Alicante sería su sede.

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El antiguo jugador del Hércules Carmelo Héctor Giuliano recuerda que "se vivió un ambiente entre Alicante y provincia espléndido a todos los niveles, lo notabas por la calle, en las cafeterías… En todos los lugares veías gente".

"No hay que olvidar que antes del Mundial la selección argentina brindó a la ciudad un partido amistoso", señala el exjugador refiriéndose al encuentro que tuvo lugar en el Rico Pérez entre la albiceleste y el Hércules que terminó con victoria del combinado nacional por 0–2.

"El estadio estaba lleno por la llegada de un equipo campeón del mundo y con una estrella mundial como Diego Armando Maradona". El comportamiento de la selección argentina con la ciudad fue, para el argentino, "espectacular, porque presentar un equipo campeón y que te cobren solamente cinco millones de pesetas era prácticamente un regalo".

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La participación de Giuliano fue crucial para que Argentina estableciera su cuartel general en Alicante. Los argentinos barajaban varias opciones por aquel entonces y las ciudades que más les gustaban eran Sevilla y Valencia.

Entonces, Giuliano trató de convencer al presidente de la Federación Argentina, Julio Grondona. "Nos conocíamos de muchísimos años, éramos del mismo barrio y nos pusimos a hablar del Mundial, yo decía que en Sevilla hacía muchísimo calor, después pasó a Valencia y dije que hacía mucho calor y mucha humedad", afirma el exherculano. Al ser preguntado por Alicante, respondió: "menos calor y más fresco para poder jugar", con lo que se abrió un hilo de esperanza. 

El asunto se cerró definitivamente cuando la delegación argentina pisó por primera vez el césped del Rico Pérez, inaugurado en el 1974. "Hablé con el entrenador (César Luis Menotti), lo tenía al lado, y me dijo: 'Vamos a jugar en este estadio'". "Ellos querían un lugar tranquilo y esta era la ciudad ideal, tuvimos la gran suerte de que pudimos vivir en el año 82 cosas que no se pueden repetir en la vida", reflexiona Giuliano.

Partidos en Alicante

El primer partido de Argentina en el estadio del Hércules, que se llenó de banderas albicelestes, llegó tras perder en el encuentro inaugural en Barcelona contra Bélgica y fue ante Hungría, venciendo por 4–1.

Anteriormente, se celebró en el estadio del Elche un Hungría-El Salvador con un resultado a favor de los húngaros por 10–1 que aún mantiene el récord de ser la mayor goleada en la historia de los mundiales. La segunda cita en el Martínez Valero enfrentó a Bélgica y El Salvador de Mágico González (1–0). Así, un Bélgica-Hungría con 37.000 espectadores que finalizó en empate (1–1) concluyó la participación de Elche en el torneo.

El último partido del grupo se disputó un 23 de junio en el Rico Pérez, coincidiendo con las fiestas de Hogueras, donde los vigentes campeones vencieron por 2–0 a El Salvador en un estadio con ambiente de celebración. Alicante se despidió del Mundial acogiendo el partido por el tercer y cuarto puesto entre Francia y Polonia, que se decantó por 3–2 para los franceses en un campo con 28.000 asistentes y mayoría gala. 

Con este encuentro terminaba el Mundial para la provincia tras unas semanas que quedarán por siempre grabadas en el recuerdo de aquellos afortunados que las vivieron. Un espectáculo mágico que posiblemente no se vuelva a repetir en tierras alicantinas.