Alicante

"Antes de venir para acá estaba pensando en muchísimos familiares que ya no están. Ha sido una situación muy dura", reconoce el pintor Gabriel Ortuño al hablar de su primera gran exposición en Alicante. Con Mundo líquido, mundo sólido vuelve a exponer sus obras al gran público después de que se iniciara la pandemia. 

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Esos momentos complicados que cuenta después de haber paseado por el parque de Canalejas que recorría de niño cuando estuvo viviendo en Alicante le llevan a lo personal, a estos meses pasados en los que falleció su madre. Por eso, naturalmente, lo ha vivido con una intensidad potente.

"En el aspecto íntimo es como un viaje", explica luego mientras toma un refresco tranquilamente en una cafetería. "Y los recuerdos ya sabes que se modifican, así que era un baño en algo fantástico", dice dejando atrás esos pensamientos. Uno "que me llena de orgullo -si se puede decir esa palabra- por estar muy a gusto con mi pasado".

Hablamos a propósito de Mundo líquido, mundo sólido la exposición que divide en dos la sala Explanada de la Lonja. Una de las líneas está dedicada a mostrar las obras creadas durante la pandemia para hablar de la pérdida, el dolor y la muerte que ha venido con ella. 

El apocalipsis

Frente a estas obras creadas en pandemia. El lado izquierdo, que se supone el más oscuro, se contrapone con el derecho, con más luz. Antes de la pandemia ya trabajaba en habitaciones inundadas "como el presagio de situaciones extremas posapocalípticas".

Son las obras de gran formato creadas del 2014 al 2016, cuando "buscaba la luz que salía de la oscuridad". En las creadas en este último año, "la luz ha salido sola y la oscuridad, el drama, está en el aspecto conceptual". 

En toda esa serie anterior al 2016, la ausencia de la figura humana era patente. Mientras que en las creadas en pandemia "se ha invertido la luz" y los grupos de personas pueblan sus cuadros. "Ha ocurrido solo, como me gusta que pasen las cosas en el proceso creativo", explica.

En el estudio

Este contexto de la pandemia, "que seguimos viviendo y que no se aclara, nos ha hecho una revisión a todos. A los pintores nos ha inducido a recluirse, aunque es un hábito bastante general". Las obras que ahora muestra son reflexiones en torno al aislamiento, "a la importancia de estar conectados y entender que las ideas dividen. Hay un análisis soterrado de todas las contradicciones sociales en las que estamos inmersos".

El contraste entre la luz y oscuridad, el espacio cerrado y abierto, la necesidad del otro son ideas que deja atrás cuando piensa cómo las pintó. "Esa manera de producir en la que te recluyes es habitual", razona. Una reclusión esta vez deseada, puntualiza, "en la que es muy interesante viajar mentalmente cuando no puedes viajar físicamente. Puedes coger cuatro libros de arte y estar relativamente a gusto".

Y aunque le guste estar encerrado en su estudio en Canarias creando, "una cosa que me agrada de la pintura o el ejercicio creativo es que no me interesa lo que voy a hacer". Su idea es seguir "ejercitando, como un músculo, ya tienes un montón de ideas y conceptos que vas creando. Hay una casualidad. El ejercicio vocacional siempre está observando. Eso me produce mucha satisfacción, independientemente del resultado".

Volver a construir

Esa forma de proceder que explica la lleva casi al extremo. Cuando tenía previsto exponer en la sala principal de la Lonja, el punto de partida para él y su comisaria Ángeles Alemany iba a ser exponer las obras hechas hasta 2016. Y acabó creando toda una nueva serie. "Somos muy independientes en este terreno, yo voy produciendo", asegura.

Si la comisaria se encarga de analizar esa obra, Ortuño también valora la visita de un crítico de arte como Miguel Cereceda, que acudió a la inauguración "e hizo el texto de catálogo más complejo".

Esta es su primera gran exposición después de que se iniciara la pandemia el marzo de 2020. "El reencuentro con el público está siendo fantástico", asegura. Y pone especial énfasis en el apoyo también recibido en el personal alicantino.

"Lo estoy viviendo con mucha alegría y prudencia al mismo tiempo. Sabemos que este es un recorrido largo y que la estructura cultural en España está dañada, con muchos sectores tocados. Producir exposiciones y construir proyectos va a llevar por un camino largo hasta estabilizar".