La vuelta al cole ya está a la vuelta de la esquina, y con ella se reabren las tensiones entre Consellería y profesorado pausadas por el verano.
En Comunitat Valenciana, el regreso a las aulas estará marcada por una mezcla de expectativas y prudencia. Tras las movilizaciones y las negociaciones mantenidas entre la Conselleria de Educación y los sindicatos docentes antes del verano, el profesorado reconoce que se han producido avances, aunque todavía está pendiente comprobar cómo se traducen en los centros educativos.
"Se han conseguido cosas después de todo esto", explica Luis Juan, profesor de Filosofía en el Bachillerato de Artes del IES 8 de Marzo de Alicante. Entre los compromisos planteados durante las negociaciones destaca la reducción progresiva de las ratios, una de las principales reivindicaciones del profesorado.
La propuesta de la Generalitat contempla alcanzar un máximo de 22 alumnos en Infantil y Primaria y de 25 en la ESO, además de incorporar nuevos docentes durante los próximos años.
Sin embargo, para el docente, el anuncio de estas medidas no supone el final de las reivindicaciones. "Estamos a la espera de ver qué parte de las promesas que han hecho se cumplen y cómo se cumplen", señala.
La reducción de ratios, a examen
La bajada del número de alumnos por aula es una de las mejoras que más expectativas genera entre los docentes. Luis Juan considera que unas clases menos masificadas permitirían atender de manera más individualizada a un alumnado con necesidades cada vez más diversas.
En las aulas, explica, conviven estudiantes con diferentes ritmos de aprendizaje, problemas de salud mental, trastornos como el TDAH o el TDA y situaciones personales que requieren una atención específica. "Cada vez hay más particularidades entre los alumnos", apunta.
Por eso, la cuestión no es únicamente cuántos estudiantes caben en un aula, sino cuánto tiempo puede dedicar el profesorado a cada uno de ellos. "Necesitamos herramientas para todo esto, y una de las herramientas es poder tener una atención más individualizada por alumno”, afirma.
La propuesta de reducción de ratios se planteó como una aplicación progresiva. Durante las negociaciones, los sindicatos reclamaron plazos más ambiciosos y una concreción mayor, mientras que Conselleria defendió un calendario gradual y la creación de nuevos puestos docentes.
Para el profesorado, el reto ahora consiste en comprobar si esos compromisos llegan realmente a los horarios, las plantillas y la organización diaria de los institutos. "Una cosa es hacer propuestas de dinero para mejorar los centros y otra saber en qué se va a concretar", resume el docente.
Con cautela
La incertidumbre también afecta a otras medidas anunciadas antes del verano. En el caso de las infraestructuras, por ejemplo, los centros siguen pendientes de conocer cómo se materializarán las inversiones y en qué plazos se ejecutarán.
Luis Juan pone como ejemplo la climatización de los institutos. Instalar aire acondicionado no consiste únicamente en colocar aparatos en las aulas, sino que puede requerir modificar parte de la instalación eléctrica y añadir contadores específicos. Todo ello implica una inversión considerable y una planificación que todavía "está por definir".
Como solución provisional, algunos centros podrían recurrir a equipos portátiles para aliviar las temperaturas en las aulas más calurosas. No obstante, el profesor recuerda que Alicante mantiene temperaturas elevadas durante buena parte del inicio del curso y que el año anterior se alcanzaron los 35 grados en algunas clases.
"Tenemos que ver cómo se articula todo esto", señala. El regreso a las aulas servirá, por tanto, para comprobar si los anuncios realizados durante las negociaciones se convierten en medidas efectivas o si vuelven a quedar pendientes.
Reorganizar la protesta
El profesorado también deberá reorganizarse después del paréntesis vacacional. Según explica Luis Juan, las asambleas de centro fueron una de las herramientas que mejor funcionaron durante las movilizaciones del curso anterior, ya que permitieron que cada instituto coordinara sus propias acciones.
La vuelta al trabajo supondrá reactivar esas asambleas, especialmente porque durante el verano se producen cambios de personal y se incorporan nuevos docentes. "Lo primero que tenemos que hacer es reorganizar la asamblea", explica el profesor.
Aunque todavía no se ha planteado un nuevo paro, las organizaciones sindicales y las asambleas docentes ya han convocado una manifestación para el 12 de septiembre, coincidiendo con el inicio del curso. La movilización se celebrará en varias ciudades de la Comunitat Valenciana, entre ellas Alicante, Valencia y Castellón.
La convocatoria pretende reunir al profesorado, pero también a las familias y al conjunto de la comunidad educativa. "Será con familias, con todo el mundo", señala Luis Juan.
La movilización será la primera prueba de fuerza del nuevo curso y servirá para medir el grado de satisfacción del profesorado con los compromisos alcanzados durante las negociaciones. La huelga indefinida quedó en pausa, pero los sindicatos han advertido de que las protestas se reactivarán si la Administración no concreta las medidas anunciadas.
"Hay que ver qué nos encontramos"
Para Luis Juan, el inicio del curso estará marcado por una espera activa. Por un lado, los docentes tendrán que comprobar si las ratios comienzan a reducirse y si llegan los recursos prometidos. Por otro, deberán analizar cómo responde cada centro y cómo se reorganiza el movimiento reivindicativo.
"Estamos a la espera de ver cómo empieza el curso", afirma. La situación, explica, no puede valorarse únicamente a partir de los documentos o de los anuncios realizados durante el verano. Será necesario observar qué ocurre en las aulas, cuántos alumnos hay por grupo, qué personal se incorpora y cómo se resuelven problemas como la climatización o la atención a la diversidad.
