Alicante

A días del estreno de La Fortuna de Alejandro Amenábar -el 30 de septiembre-, el dibujante valenciano Paco Roca, en cuya novela gráfica El tesoro del Cisne Negro se basa la serie, dice reconocer su cómic en los seis capítulos de que se compone el debut en este género del director de Mar adentro.

La obra de Roca, con guion del escritor y diplomático Guillermo Corral (Astiberri, 2018), convierte en trama de intrigas políticas y aventura la lucha real de España por recuperar en 2009 la riqueza de la fragata Nuestra Señora de las Mercedes, hundida a comienzos del siglo XIX y localizada por una empresa cazatesoros norteamericana.

"Independientemente de que la serie funcione, como adaptación me pareció que estaba muy bien y eran muy respetuosos con el cómic", cuenta a Mónica Collado de Efe el ilustrador. Este  ha podido verla a falta de la banda sonora y algunos efectos especiales, aun así reconoce los "cambios obligados" porque es un formato diferente.

"Por mucho que se pueda parecer un cómic a algo audiovisual no deja de ser un libro; todo sucede en la cabeza del lector y cuando se pasa al cine, puede funcionar o no, porque se alargan cosas y se quitan otras que no aportan. Tiene algunos cambios pero han sido muy respetuosos y reconozco mi cómic en la serie", defiende.

Mantener la intriga

Asegura que le gustó "mucho" y que, a pesar de que lo que es un único libro con un principio y un fin ha pasado a dividirse en seis capítulos, Amenábar, pese no haberlo hecho nunca, "ha conseguido mantener la intriga en otro formato y que tengas ganas de ver el siguiente".

"Hablé con él al principio y decía, como yo, que no era de series muy largas y que las miniseries es un formato genial y El tesoro del Cisne Negro era perfecta. Ha conseguido que funcione bien", valora el ganador del Goya por la adaptación al cine de su obra Arrugas.

El Premio Nacional del Cómic reconoce que "sorprende" ver un trabajo que hace en un medio como el escrito y que se convierta en audiovisual: "Es el primer momento en el que empiezas a ver la historia como tal".

Aprender

"Cuando trabajas con ella, es difícil abstraerte y disfrutarla y leerla como un lector porque continuamente ves los errores, te preguntas si se ha entendido o por qué dibujaste una cosa y no otra. Arrugas o esta serie se han convertido en otra cosa y lo disfrutas", sostiene.

Paco Roca, que resalta el primer trabajo de Amenábar al frente de una serie, asegura que el hecho que se fijara en su cómic y le dedicase el esfuerzo de casi dos años le hace "sentirse bien". "Cuando alguien del talento de Amenábar y su equipo ha cogido algo que hemos hechos Guillermo y yo, y lo transforma en otra cosa, aprendes mucho", asegura.

Cuando trabajas en un proyecto, cuenta, "ordenas un puzle, una realidad con muchas piezas, elementos y personajes y lo montas de la manera que piensas que es la única que funciona", pero con El tesoro del Cisne Negro Amenábar "ha montado otro puzle con las mismas piezas y aprendes mucho cuando consigue hacer también interesante tu historia pero de otra forma".

De la pared al cómic

Ahora está a punto de publicar -sale para el puente de octubre- su nuevo trabajo, El dibujado, una reversión a papel de la exposición que hizo para el IVAM en la que "contaba una historia en las propias paredes de una sala" en vez de colgar paginas de cómic en la pared para llevar el cómic a un museo de "forma diferente".

El resultado es nueva novela gráfica en la que adapta la exposición, incluye desplegables e intenta "sacar partido y potenciar la historia" que estuvo colgada en las paredes del IVAM. 

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