El fotógrafo alicantino Pablo Cortés ha desatado una auténtica fiebre digital en la provincia con su último proyecto creativo. Su objetivo era encontrar "los ojos más bonitos de Alicante" y con esta idea ha superado cualquier expectativa inicial al recibir miles de propuestas en sus redes sociales.
"Este casting surgió como una de cuatro ideas para activar la cuenta en septiembre, y la respuesta ha sido una locura", explica Cortés sobre el origen de este peculiar reto que dirige en su cuenta de Instagram @fotablos donde cuenta con 13.300 seguidores. "Me ha escrito gente de Murcia y Valencia pidiendo participar, pero he tenido que decirles que esta edición es exclusiva para Alicante", añade el retratista.
La respuesta del público ha sido masiva. La prueba, los más de 2.600 comentarios y alrededor de 2.200 participantes válidos. Ese alud colapsó la bandeja de peticiones. "Al día siguiente de subir los vídeos se me llenó Instagram de mensajes con fotos de ojos de cuentas privadas", relata a EL ESPAÑOL desde su estudio en la playa de San Juan.
"He ido uno a uno mirando cada mensaje; si sentía algo, pasaban. Me da igual el color o que tengas un lunar dentro del ojo", asegura. Y eso es una señal de que no pretendía encontrar rostros de catálogo, sino miradas con expresividad. "Me esperaba una mirada que la veas y no se sienta vacía", afirma.
"Me he encontrado desde ojos marrones increíbles hasta ojos verdes con tonos azules, pero también mucho maquillaje donde no se podía ver el mensaje del ojo", explica sobre la diversidad de candidaturas.
El perfil de los aspirantes ha estado compuesto por un 80 % de mujeres y un 20 % de hombres, abarcando desde niños hasta personas mayores de 60 años. "Hay mujeres que enviaban fotos creyendo en los ojos de sus hijos, y también miradas de hombres de más de 60 años con muchísima experiencia detrás", destaca Cortés. "La gente se vende muy bien y te cuenta historias detrás de sus ojos, desde divorcios hasta partos complicados", detalla.
Para evitar sesgos y garantizar la máxima objetividad, se ha impuesto una particular regla: "La votación va a ser en blanco y negro para que no se vea el color". "Da igual que con la luz del atardecer californiano se te vean los ojos de un color especial; en blanco y negro lo que cuenta es la mirada y no sabes por qué te gusta, pero te gusta", asevera.
El proceso de selección se ha estructurado como un torneo o 'mundial' eliminatorio a través de las encuestas de Instagram. Tras una intensa criba inicial de casi 300 preseleccionados, "serán 24 finalistas divididos en ocho votaciones durante ocho días, tres pares de ojos por día", detalla sobre la mecánica. Los ocho ganadores pasarán a la semifinal y, posteriormente, los dos más votados se medirán en la gran final.
El premio para la mirada ganadora será una sesión fotográfica en el estudio del fotógrafo orientada a potenciar los ojos. Además, Cortés ha sorteado una sesión completa entre los más de 2.000 participantes como premio de agradecimiento. "Intenté buscar patrocinadores, como alguna clínica oftalmológica, pero al final no salió ninguno", lamenta entre risas.
Se define como un "retratista de experiencia", Cortés defiende la fotografía artesanal frente al auge de las cámaras móviles. "A la hora de vender fotografía, las bodas y comuniones son como los restaurantes italianos que gustan a todos, pero yo me meto en el apartado de la comida exótica o el sushi, que es lo difícil de encontrar", reflexiona. "Por eso prefiero estar en Alicante antes que en Madrid, donde puede haber mil fotógrafos muy buenos; aquí ofrezco una experiencia marcada por mi estilo", argumenta.
