Alicante

"El foco mediático se centra en un sitio durante unos días cuando hay morbo y espectáculo. Y si no lo hay, se centra bastante menos. Todos acuden como moscas a la miel". Las descarnadas palabras de Pilar Requena en Alicante buscan volver a llamar la atención sobre la "situación humanitaria crítica" que está viviendo en Afganistán, donde "se están produciendo verdaderas hambrunas".

La presidenta de la Red de Periodismo de Investigación de la Unión Europea de Radiodifusión es muy autocrítica con los propios medios frente a lo que sigue pasando en el país asiático. "Está habiendo asesinatos por parte de los talibanes, buscan a determinada gente por sus casas. Hay mujeres que todavía se atreven a salir a la calle y plantar cara y algunas desaparecen. En su inmensa mayoría, las niñas no han regresado a colegios e institutos. Por supuesto, tampoco a la universidad".

A su paso por el ciclo de charlas de periodistas en Casa Mediterráneo, es particularmente dura con el tratamiento inicial de la información el pasado agosto. "Esas imágenes del primer momento que mostraron esa cara amable, que querían mostrar determinados medios y era un blanqueamiento de los talibanes eran mentira, pura propaganda, que muchos advertimos que no había que creerseLos talibanes han aprendido en estos 20 años a hacer propaganda y a negociar, a sacar lo máximo de las negociaciones".

Requena, que ha trabajado sobre ese terreno en diferentes ocasiones y es de las pocas autoras en España que ha tratado sobre el país, habla con la autoridad que le otorga esa experiencia. "Siguen siendo igual de radicales que en los años 90 y los últimos 20. Moderación y talibanes son conceptos contradictorios que no pegan entre sí. Y eso lo deberíamos haber tenido claro desde el primer momento".

El blanqueamiento

Eso no pasó. "Por parte de algunos medios y compañeros el blanqueamiento que se hizo no hizo más que perjudicar a la población afgana. Y ese blanqueamiento hizo posible que las sociedades creyesen que era posible negociar con ellos quizá incluso reconocerles. Y ahora con lo que nos encontramos con esa situación trágica a la que nadie hace ningún caso".

Pilar Requena, durante su charla en el ciclo alicantino. Casa Mediterráneo

En ese balance, Requena no se olvida de una de las quejas habituales en aquellos días de agosto. "Dejamos atrás a muchos de los colaboradores de las fuerzas internacionales, gente que trabajó para el gobierno afgano y para las diferentes organizaciones de las Naciones Unidas. No se han evacuado a todos los que lo necesitaban. Y, sobre todo, hemos dejado abandonada a una población afgana que había confiado en la comunidad internacional. Y eso lo vamos a pagar caro en otros lugares".

El "agujero negro" como define a este periodo en el que se ha perdido el foco sobre lo que allí sucede le sirve también para hablar de otras opciones para seguir conectados. "La información sí que llega: a través de las redes o los propios afganos, porque de momento internet sigue funcionando y siguen denunciando la situación".

Este abandono informativo le recuerda al pasado. "La última vez pasó lo mismo. Durante cinco años nadie habló de lo que pasaba en Afganistán ni lo que pedían las mujeres afganas. Es más, hizo más ruido y se prestó más atención a cuando los talibanes amenazaron con destruir y luego destruyeron los Budas gigantes de Bāmiyān que la propia situación terrible que estaban viviendo".

"Solo nos acordamos y utilizamos como excusa a las mujeres afganas por las que íbamos a proteger y defender sus derechos cuando hubo que justificar un ataque venganza por parte de los Estados Unidos el 11 de septiembre". Este olvido selectivo es contra el que cree que hay que ir. "Hay que preguntarse qué está pasando con el periodismo, en general. ¿Estamos yendo a África? ¿A Nigeria? ¿Al Sahel? ¿Estamos yendo a la República Centroafricana donde se está expandiendo el territorio yihadista? ¿Cuándo iremos? Cuando de verdad estalle, cuando se establezca un califato del Daesh, como pasó en Siria".

Anticiparse al desastre es una labor que deberíamos asumir por las ventajas que aportaría. "El trabajo hay que hacerlo también ahora porque a lo mejor lo podríamos prevenir y evitar si estuviéramos un poco antes de y no en el momento. Y después también habría que estar".

Esas, concluye, son lecciones que la devuelven a su trabajo como presidenta. "Lo que hoy llamamos periodismo de investigación es el abecé del periodismo que se había dejado de hacer: contexto, análisis, profundidad...". Y sí, investigar es caro, pero para eso se unen. "La ventaja de una red de periodismo hace que no nos tengamos que desplazar todos, sino que lo hace una parte. Y es una ventaja de ahorro, tener a los mejores. En momentos de crisis es una ventaja unirse, sobre todo cuando somos medios públicos".

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