Alicante

El Belén del Tirisiti es una de las obras de teatro más vistas cada año en la Comunidad Valenciana. Desde noviembre y hasta enero se representa en Alcoy, como una tradición que no puede faltar. Así lo prueban las decenas de miles de personas que acuden a ver la historia de un ventero algo gamberro con voz aflautada, capaz de negar la entrada de su mesón a José y María.

Con méritos como ese, provocar que el Mesías acabe naciendo en un pesebre, Tirisiti se convierte en un antihéroe en los tiempos de Cristo. Aportando humor a la historia bíblica del origen de Jesús, como en La vida de Brian, se dirige a los espectadores para provocarlos y burlarse de ellos.

Y como muchos de esos antihéroes, se convierte en un referente. Bien lo sabe Joanfra Rozalén, quien ha pasado más de la mitad de su vida con él. "Es un reto y responsabilidad porque gestionas un bien que es un patrimonio de Alcoy", explica. La compañía que dirige, La Dependent, se encarga desde 1989 de gestionar estas representaciones, "el hilo de la navidad alcoyana, porque es el pistoletazo de salida de una ciudad muy volcada en sus fiestas y especialmente en las de Navidad".

Y todo nació en 1876. Al menos esa es la fecha de la primera constancia escrita que se tiene en prensa del Tirisiti, explica Rozalén. "Y por eso es una responsabilidad y alegría porque concita economía, trabajo y gozo por la tradición", resume.

Frenazo y vuelta

La última temporada del Tirisiti en normalidad fue la del 19/20. Por ella, recuerda, pasaron 32.000 espectadores. No hay ningún espectáculo en valenciano que se acerque a esas cifras. Ni El sopar dels idiotes ni Tic-Tac, por citar dos de los más exitosos en los últimos cinco años. Hasta que el reloj del mundo se detuvo con la pandemia.

"El 2020 fue trágico porque se tuvo que hacer una campaña escolar muy limitada", explica. Adiós a los autobuses que acercan hasta a Alcoy a los 15.000 pequeños espectadores que la disfrutaban. Solo pudieron acercarse los que podían ir a pie. Y, encima, las representaciones ni siquiera llegaron al día en que se celebra el nacimiento de Jesús. "El día 23 se suspendieron", cuenta. A pesar de todo eso, pasaron 3.500 espectadores.

Este año, en cambio, todo es diferente. Ya llevan unas 8.000 de entradas vendidas. Un logro que se ha conseguido quitando funciones, muchas menos, para evitar multitudes y asegurar las medidas sanitarias. Además, sufriendo por las cancelaciones de última hora a causa del temor por el repunte de la pandemia. "Acabas extenuado pero es muy bonito trabajar en ello. Y ahora no reconocería una Navidad sin Tirisiti", asegura.

Este martes y miércoles despiden otra atípica temporada por el coronavirus. Con diez funciones, a diferencia de otros años, aún quedan opciones para verlo. "Antes había mucha presión para las funciones del día 26 o el mismo 5", indica. Quienes quieran acercarse al Teatre Principal tendrán que adquirir sus entradas a través de la página ticketalcoi.com, "la venta de entradas ha sido exclusivamente telemática para pautar otra barrera de seguridad".

¿El pato Donald?

Todos esos espectadores que van a ver. "Es un retablo de títeres originado en el siglo XIX, un heredero de los espectáculos de la época", describe el director. En unos 30 minutos, se presenta una primera parte sacra, "con un pesebre tradicional". Ahí es donde se recrea el viaje de José y María a Belén, donde según la profecía debía nacer el Mesías. Un viaje que coincidía con la nueva obligación a los judíos de censarse en su población de nacimiento.

En esa parte, narrada en castellano, el Tirisiti es un personaje secundario. Uno más de los venteros que no le ofrecen su hogar a una mujer con un embarazo muy avanzado. "Pero a mitad de espectáculo, se rompe. Y del ventero que se ha visto en la primera parte surge el Tirisiti, que se convierte en el protagonista".

Lo que antes era formal se revoluciona. Este antihéroe socarrón habla con su lengua característica, un agudo silbido que "a algunos les parece como del pato Donald". Y este gamberro se pasa el rato llamando a su mujer, Tereseta. ¿Y cómo suena con esa forma de hablar? A Tirisiti, de ahí su nombre. 

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