Alicante

Coral es la mejor muñeca de España. Así la han coronado en Onil, el pueblo que desde el siglo XIX se encarga de lanzar al mundo estos juguetes súper ventas como lo fueron en su día Nancy, Barriguitas o Mariquita Pérez. El reconocimiento de esta localidad que se encuentra en el valle de las montañas alicantinas, supone un empuje para destacar más entre las ilusiones de millones de niños.

Así lo celebra este fin de semana su padre, César Bernabeu. El viernes se cerraba el plazo de votaciones y le comunicaban que su criatura era la elegida entre las cinco finalistas a este premio. Y eso le llegaba cuando tan solo unos días antes también había sido premiada en Madrid. Dos premios en menos de siete días para una muñeca que no debía haber nacido tan pronto.

La línea Sanibaby que representa Coral llegó en octubre, cuando la preocupación entre los jugueteros es que esté todo en su sitio y dispuesto para los catálogos y surtir las tiendas. "Era un handicap para implantar esta línea", reconoce Bernabeu, "pero decidimos tirar adelante y no esperar a presentarla en 2022 como habríamos hecho".

Adelantar el parto de este producto ha tenido estas recompensas, con las que Bernabeu cree que se afianza la trayectoria de la empresa, Berjuan. "Así se ve que se sigue invirtiendo para que este tipo de proyectos nos diferencie".

La muñeca antivirus

Frente a sus otras compañeras fabricadas en esta misma localidad, Bernabeu destaca que el valor de Coral no estaba tanto en el diseño como en la funcionalidad. La línea Sanibaby llegó promocionándose como capaz de eliminar virus y bacterias. "Eso es lo que la ha diferenciado", razona, "porque respecto a si es más bonita o no, todos podíamos competir en esa misma línea. La innovación es lo que ha hecho que gane Coral".

Y cuando "venimos de casi dos años sufriendo esta pandemia, que no hay manera de que nos la quitemos de delante", eso tiene un valor especial. La preocupación por una mayor higiene llegó a todos los rincones de nuestro día a día, así que en el sector juguetero también se tenía que tocar. Con el coronavirus en las calles, los niños ya no podían ni compartir sus juguetes tranquilamente.

Las Sanibaby que representa Coral venían a solucionar esto gracias a estar tratadas con una solución de efecto antiviral y antibacteriano que les certificaron desde el Instituto Valenciano de Microbiología con la ISO 18184. "Se puede volver a compartir sin la fobia de que aparezca el virus", asegura. "Y cuando hablamos de virus parece que sea solo el Covid, hablamos de cualquier tipo, como el de la gripe", remarca, "y este tejido lo inactiva, con lo que el otro niño que lo coja no tiene que sufrir porque no lo pasará".

Otra serie anterior que habían creado, las Mosquidolls, abrió el camino de estas. Su nombre ya daba la pista de lo que se quería conseguir con ellas, repeler a los mosquitos. A través de microcápsulas, se liberaba la esencia que permite apartar a estos insectos. Por esta consiguieron el reconocimiento de pyme innovadora, lo que les hizo entrar en contacto con otra empresa, Weenup que trabajaba en la técnica de tejidos con propiedades antibacterianas. La alianza que establecieron en exclusiva para juguetes es la que llevó a Sanibaby.

La cuna de las muñecas

La especialización en este sector que se mantiene en Onil es única. "Es la cuna de las muñecas y donde se fabrican la gran mayoría de las muñecas de España", cuenta orgulloso Bernabeu. Las marcas jugueteras, como explica, tienen dos opciones "o fabricar en China o en Europa. Y si hablamos de muñecas tiene que ser en Onil. Eso es así".

A principios de este siglo, explica este fabricante, aún quedaban algunas marcas que lo hacían fuera de esta localidad. "Pero poco a poco fueron desapareciendo", señala. Y la razón para escoger este pueblo en las montañas es sencilla, sus profesionales.

De generación en generación, durante casi 150 años, se ha trabajado en este tipo de juguetes. Y eso se traduce en una serie de oficios que enumera que abarcan desde "escultores que saben perfectamente cómo crear la muñeca, los mecánicos que saben hacer los moldes, los diseñadores que hacen los tejidos para sus vestidos o los que fabrican sus ojos".

Estas empresas auxiliares saben cómo quieren las marcas que se implante el pelo, se pongan las pestañas, o se ajusten los ojos. "Aquí hay un conglomerado tan preparado y adaptado a este mundo que quien se salga de Onil lo tiene muy difícil porque de una forma u otra acabas dependiendo de aquí".

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