Alicante

"Clamor no tenía que ser 45 cerebros y un corazón, capítulo 2. No podía explicarse como un disco de voz y guitarra". Así lo ve Maria Arnal después pasar por una "una gira muy intensa" de un par de años. Ahora, retorna a las carreteras con paradas como el auditorio de Fundación Mediterráneo en Alicante, donde llegan con las entradas agotadas desde hace semanas.

Su segundo álbum tenía que cumplir con el deseo de hacer cosas diferentes que sentía. Y, como cuenta, su compañero en esta aventura Marcel Bagés "estaba abierto a aprender técnicas nuevas y aprender a trabajar con otras sonoridades". A conseguirlo les ayudó David Soler. De ahí que diga que este "es un disco hecho a seis manos, no a cuatro".

La fusión que ofrecen temas como Fiera de mí demuestran la premisa de la que partían: "Música tradicional y música electrónica tienen mucho en común". Pero, como puntualiza, "no nos quedamos en que a la voz le pones el vestido electrónico si antes le ponías el guitarrístico".

El trabajo que han hecho para procesar la excepcional voz de Arnal les ha llevado al extremo de introducir y experimentar con todo lo que tenían a su alrededor. "A nivel conceptual hay muchas más voces que no son humanas: hay de animales, vegetales, de un meteorito, hechas con inteligencia artificial como en Cant de la sibil·la...".

Independiente

Una enumeración con la que quiere demostrar que ha conseguido el objetivo que se había puesto. "Está la electrónica de trabajar con muestras sonoras y hacerlas imposibles de identificar respecto a la primera. Y eso lo quería aprender porque me acerca al tipo de artistas que escucho normalmente", explica.

Björk sería el ejemplo que se ajusta esa idea. "Es una artista que me interesa muchísimo porque ha hecho una carrera siguiendo su intuición, con libertad total de reinventar su discurso en cada disco". Y ese parece ser el modelo que quiere seguir, "pienso mucho en ella y como la escucho mucho es una referencia natural para Clamor".

Aplicar ese modelo con tan solo un disco en el mercado reconoce que "era muy arriesgado". Aquel 45 cerebros y un corazón con que se lanzó el dúo en 2017 funcionó muy bien gracias a temas como Tú que vienes a rondarme, con más de ocho millones de escuchas entre Youtube y Spotify.

"¿Por qué no continuar haciendo exactamente lo mismo? Es que eso no es la artista que soy. Aunque quisiera, no me sale", subraya. Y a los hechos se remite. "Tú que vienes a rondarme fue la sorpresa del disco porque en los EP's sonaban las guitarras distorsionadas. Y eso funcionó muy bien. Aquí queríamos seguir un poco esa idea".

Cambiar en 2020

Clamor tendría que haber salido hace un año. Con el confinamiento optaron por retrasarlo porque "los discos que salieron con la pandemia se han quedado colgados. En cambio, nosotros queríamos que se asegurara una pequeña gira, por pequeña que fuera".

Ese tiempo también les permitió cambiar aspectos del planteamiento con el que llegaban. "Ahora resuena más pero quería hablar de esa idea de que en una vida tenemos que renacer muchas veces, con momentos que son finales. Y quería hacerlo a diferentes escalas: la de rehacerse emocionalmente pero también globalmente, desde la conciencia ecológica. Y transformarnos en un nivel que no habíamos visto hasta ahora". 

Ese fin del mundo que quería mostrar tenía que huir de los tópicos. "Debía hablar desde el aprendizaje, la vulnerabilidad, la empatía. Y desde una sola pregunta: ¿cómo cuidamos? ¿sabemos cuidar?".

Política íntima

Si con Bagés trabaja la música, con las letras y los conceptos Arnal busca otras colaboraciones. En este caso, la del comisario José Luis de Vicente. Juntos han creado "este disco muy feminista. Es un disco muy político pero no lo hace a través de panfletos".

La apuesta de Arnal al hablar de política es "a través de una emocionalidad que tiene ganas de hablar sobre cómo convivimos con los otros". Pero en un contexto "mucho más grande de lo que ha sido nunca porque va más allá de la medida humana". Y para hacerlo "es muy importante pensar la política más allá de los partidos".

Ese rechazo a las organizaciones viene de "una actitud crítica y consciente de aprendizaje constante de cómo convivir juntos, aprender a querernos y cuidarnos mejor. Es una cosa muy compleja. Pero es que la política de partidos me aburre muchísimo y me genera bastante rechazo en general".

Eso sí, "creo que es muy importante porque el aspecto social es muy importante para nuestro bienestar. ¿Cómo nos cuidamos en un mundo que está cambiando tanto? Ese era el planteamiento del disco, teniendo las escalas del artista, del músico y luego otra global de crecimiento y transformación social".

Mujer castigada

En esa perspectiva más amplia Arnal tiene claro que "los movimientos en el feminismo son un revulsivo para mostrar muchas de las desigualdades que vivimos en el día a día. Y más como mujeres. Y como mujeres liderando proyectos. Es importante hacer pedagogía en ese sentido".

Al poner el foco en ese contexto cree que hay que "abrazar las contradicciones y las relaciones de poder en una industria que pone a las mujeres en primer lugar pero después las desempodera al convertirlas en divas". Y, como indica, estas le interesan "porque explica qué es el patriarcado".

¿Qué nos llega de la diva?, se pregunta. "Que es una mujer caprichosa, egoísta, absolutamente narcisista, poco generosa, estúpida...", repasa en una enumeración que combina el carácter poderoso con la consideración de una bruja. Si la diva "es una mujer de talento que tiene poder y lo aprovecha", su contrapartida es que "se la castiga con la soledad y el desprecio".

"Es muy interesante, como frontwoman que soy, ser crítica con ese tipo de tradiciones que son tan machistas", concluye. Y por eso lamenta "qué bien montado está para que la mujer que tiene el talento, la ambición y el amor del público haya de ser castigada y no pueda disfrutarlo".

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