Benidorm
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Benidorm da un paso decisivo este martes 6 de octubre con su desplazamiento a la ciudad portuguesa de Guimarães, donde defenderá su candidatura al galardón de la Hoja Verde Europea (European Green Leaf) por segundo año consecutivo.

La delegación benidormense prepara la defensa oficial ante el jurado de la Comisión Europea fijada para el próximo 8 de octubre, con el objetivo de lograr el máximo reconocimiento ambiental de las instituciones comunitarias.

Para Laura García, técnica en Visit Benidorm, alcanzar este distintivo certificaría de forma inapelable el modelo urbano del municipio. "Significa mucho a nivel de imagen: poner un puño sobre la mesa y decir '¿Veis?, somos sostenibles y lo está diciendo la Comisión Europea'", destaca García.

La especialista enfatiza la trascendencia de respaldar con hechos la reputación del destino: "Queremos que nos crean por fin que lo que aquí defendemos es cierto y que Benidorm, independientemente del volumen turístico que tenga, es un modelo de ejemplo para otros destinos".

El gran desafío de la ciudad alicantina radica en conciliar la convivencia de sus 77.000 residentes censados con un flujo flotante diario de unos 250.000 visitantes, alcanzando hasta tres millones de turistas al año.

A pesar de estas dimensiones, García defiende con firmeza la viabilidad del modelo vertical y compacto. "Aquí la capacidad de carga del destino en un espacio compacto no se supera. Este es un destino tremendamente democrático, pero también tremendamente sostenible", sostiene la técnica.

La evaluación de Bruselas examina siete indicadores ambientales fundamentales: calidad del aire, mitigación y adaptación al cambio climático, gestión del agua, ruido, residuos, biodiversidad y tráfico.

Frente a la edición anterior, la propuesta benidormense llega con métricas significativamente mejoradas. Destaca el dato de que únicamente un 0,1 % de la población se encuentra expuesta a altos índices de ruido de tráfico, sumado a avances en la reutilización de agua y la regla 3-30-300 de masa verde, la que dice ver al menos 3 árboles desde tu casa, un mínimo de 30 % de masa arbórea en el barrio y vivir a una distancia máxima de 300 metros de un parque.

"La candidatura del año pasado era muy buena, pero este año tenemos que reconocer que es aún mejor porque los indicadores del año pasado se han mejorado", explica Laura García. Tras la experiencia previa, el equipo ha reajustado su estrategia comunicativa: "Quizá el año pasado no supimos comunicar lo que ellos estaban pidiendo".

Exportar turismo sostenible

Entre los puntos fuertes de este año destaca la presentación de proyectos fácilmente exportables a otras ciudades. Un ejemplo claro son los tres puntos de reutilización de artículos playeros instalados en las playas de Levante y Poniente, donde los visitantes depositan balones, sombrillas o colchonetas para que otros bañistas los reutilicen.

"A la Comisión Europea le pareció una idea muy buena. Ellos quieren que plantees iniciativas replicables y ejemplo para otros destinos, y esa es la apuesta más fuerte que llevamos este año", remarca García.

El proyecto busca asimismo derribar prejuicios preconcebidos sobre la masificación y responder a corrientes de turismofobia. "Nos sentimos rompiendo moldes, como un David contra Goliat, porque a veces nos tienen muy denostados por desconocimiento", señala la técnica.

"Proyecto de ciudad"

A diferencia de la comitiva reducida del año pasado, la expedición que viaja a Portugal exhibe una alianza técnica, social y académica con la participación de firmas como Veolia y OSC, además de ingenieros y científicos.

"Vamos con toda la carne en el asador", concluye Laura García, subrayando la dimensión colectiva de la iniciativa. "Hay que ir a Guimarães a mostrar que esto no es una cosa de uno solo ni de un equipo político, sino un verdadero proyecto de ciudad donde todos estamos implicados".