Alicante
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Benidorm inventó la desestacionalización turística en España y durante casi cinco décadas convirtió su alianza con el programa de turismo social del Imserso en un pilar fundamental para mantener la actividad económica durante los meses de invierno.

Sin embargo, la profunda reconversión de su planta hotelera y el incremento sin precedentes de los costes operativos han fracturado esta relación histórica. Hoy, la capital europea del turismo vacacional camina hacia una autonomía plena donde los hoteles ya no están dispuestos a trabajar bajo pérdidas estructurales.

La brecha entre el coste real de una estancia y la aportación que ofrece el Ministerio de Derechos Sociales ha alcanzado un punto de no retorno. Mientras las administraciones públicas continúan ofreciendo tarifas que apenas rondan entre los 26 y 30 euros diarios por pensión completa, la industria hotelera benidormense ha reorientado su estrategia comercial hacia la captura del mercado internacional y la venta directa a precios de mercado.

El resultado es una deserción masiva de establecimientos que evidencia que el programa estatal necesita a Benidorm mucho más de lo que Benidorm necesita al Imserso.

El sector hotelero de la Comunitat Valenciana cerró el mes de agosto con una ocupación media del 92,7 %, situando a Benidorm como el destino líder de todo el verano con un 93,7 % de plazas ocupadas y una perspectiva del 90,7 % ya reservado para septiembre.

No obstante, desde la patronal Hosbec se lanza un tajante mensaje de prudencia: un incremento de la ocupación no equivale a ganar más dinero.

"El Imserso necesita más Benidorm"

Gabriel Santiago representa la sexta generación de una saga familiar dedicada al negocio hostelero en Benidorm desde 1870, fecha en la que sus antepasados abrieron la primera posada de la ciudad en el actualmente populoso paseo de la Carretera.

Junto a su hermano Jesús, gestiona el Hotel Bristol, abierto en 1968 y reformado integralmente en 2018 para pasar de 89 a 209 habitaciones y elevar su categoría a cuatro estrellas superior. Los hermanos Santiago decidieron abandonar de forma definitiva el programa del Imserso en 2020: las condiciones del contrato ya no encajaban en el nuevo modelo empresarial.

El empresario reconoce el papel histórico que desempeñó el turismo social para romper la estacionalidad en las décadas pasadas y permitir la conservación del empleo en invierno.

"Nos ha servido sobre todo para mantener los puestos de trabajo del personal", cuenta desde su despacho a EL ESPAÑOL. "Cuando teníamos 89 habitaciones, nos ayudaba esos meses para no cerrar el establecimiento y mantener a la gente, pero no había una finalidad de ganar dinero sino de no perder tanto como si cerrara", recuerda Santiago en alusión a los 100 empleados que integran la plantilla fija de su hotel.

Sin embargo, el salto cualitativo hacia el mercado internacional y el cliente británico ha cambiado radicalmente las reglas del juego.

Santiago se muestra categórico al evaluar la dependencia mutua entre la ciudad y la iniciativa pública. "Creo que el Imserso es el que más necesita a Benidorm. No Benidorm al Imserso", sentencia.

"Si el Imserso deja de venir, desaparecerá, porque el cliente del Imserso quiere venir a Benidorm". A su juicio, el programa estatal ha quedado totalmente obsoleto frente a los costes actuales de explotación, donde el convenio colectivo de hostelería ha subido un 10 % en solo cuatro años y se exige dar pensión completa con vino, agua, médico nocturno y animación por apenas 28 euros.

"Sinceramente, lo que pasa es que el Imserso no se ha adaptado a los tiempos que corren; se ha quedado enquistado en unas condiciones que no han variado en los últimos 15 años", concluye.

"El Imserso está muerto"

En una línea de contundencia similar se expresa Carlos Párraga, quien gestiona junto a su familia los hoteles Alameda y Brasil. Su trabajo en el sector arrancó hace más de medio siglo de la mano de su suegro, Miguel Bayona, uno de los grandes precursores de la transformación urbana y turística de Benidorm.

Mientras que el Hotel Alameda nunca requirió del Imserso debido a su privilegiada ubicación en el centro y a sus constantes reformas en busca de mejorar la calidad, el Hotel Brasil de tres estrellas y renovado integralmente en 2018 ha tomado la drástica decisión de abandonar el programa del Imserso de cara a esta misma temporada 2026.

Párraga desmonta la narrativa institucional que intenta criminalizar a los hoteleros por defender la viabilidad económica de sus empresas. "Parece que cuando hablamos de que no queremos Imserso es que no queramos gente mayor que viene de vacaciones, pero no es eso; simplemente es un programa desactualizado y los costes de producción de un hotel ahora no tienen absolutamente nada que ver con lo que paga el Imserso", afirma Párraga.

"El jubilado de ahora no es el mismo"

El empresario enfatiza que no se puede mantener una prestación integral a precios que oscilan entre los 27 y los 30 euros. "Es sencillamente inasumible por costes de suministro, de personal y de materias primas; no es que queramos ganar dinero con el Imserso, pero no queremos entrar en unas pérdidas inasumibles".

Al analizar la evolución del programa a lo largo de las distintas administraciones, Párraga lamenta la falta de voluntad política de todos los Gobiernos durante los últimos 30 años y la imagen distorsionada que se proyecta del sector.

"Al final queda el hotelero como el malvado que no quiere abrir el hotel para las pobres personas mayores, pero el jubilado que viene ahora no es el mismo que el que venía en los años 80; la realidad social ha cambiado y exige una calidad como debe ser".

Por ello, su diagnóstico sobre el futuro del modelo es tajante: "Si el programa sigue sin actualizarse y sigue tal cual está ahora mismo, es un programa condenado a la extinción. Absolutamente. Es un programa que ahora mismo, tal y como está, está muerto".

La receta del nuevo Benidorm

Tanto Carlos Párraga como Gabriel Santiago destacan que la enorme transformación experimentada por la planta hotelera de Benidorm en este siglo es el verdadero motor que ha librado a las empresas del yugo del turismo social.

Las millonarias inversiones ejecutadas en modernización de instalaciones, digitalización, herramientas de análisis de datos y reposicionamiento de marca han situado la relación calidad-precio del destino en niveles imbatibles dentro del mercado europeo. Esta sofisticación comercial permite diversificar las vías de distribución y captar a un cliente sénior dispuesto a abonar tarifas acordes a la realidad del mercado.

Esta autonomía comercial redunda directamente en la calidad y estabilidad del empleo. Mantener los hoteles abiertos durante los doce meses del año mediante canales de venta rentables permite garantizar plantillas estables durante todo el ejercicio, evitando tener que recurrir a fórmulas de despido temporal o fijo discontinuo.

El presidente de Hosbec, Federico Fuster, en Benidorm. M. H.

La patronal Hosbec confirma un desplome histórico en la participación empresarial: "Son once hoteles". "Pero ya no es tanto que sean once, doce o trece, sino que las camas que están ofertando son pocas", advierte su presidente Federico Fuster.

¿El Imserso en Paradores?

Fuster subraya que Benidorm atraviesa su "récord negativo de hoteles inscritos al programa" y que los establecimientos participantes aportan "menos capacidad que nunca". Para el líder patronal, el motivo de esta retirada no es un boicot deliberado, sino "una imposibilidad manifiesta" provocada por la inflación y el incremento de los costes.

Fuster cuestiona directamente la incoherencia de la administración central al exigir al sector privado unos márgenes inasumibles que el propio sector público no está dispuesto a aplicar en sus instalaciones. "Si el Estado quiere imponer estas condiciones porque considera que este programa es tan atractivo, ¿por qué no lo aplican en sus propios Paradores?", lanza como provocación Fuster, recordando que el Gobierno dispone de inventario público y alojamientos donde podría asumir los costes de 27 a 30 euros por día que exige a los hoteleros.

El alcalde de la ciudad, Toni Pérez, recuerda que "Benidorm fue el gran destino turístico que democratizó las vacaciones y por eso mismo, por coherencia y filosofía, siempre ha sido un firme defensor del programa". Pero se alinea con los empresarios subrayando que "defendemos un Imserso con precios justos y ajustados a la realidad de los costes actuales". De ahí que critique que "el Gobierno Central esté dejando morir, cuando no liquidando, un programa 100% social".

Pese al colapso del convenio estatal, el presidente de Hosbec remarca la fortaleza del destino: "Los usuarios vienen al destino con su propia operativa particular, reservan a precios de mercado o directamente llamando al hotel en el que llevan viniendo 20 años; tenemos un producto muy bueno para ese colectivo de mayores y lo seguiremos teniendo con o sin programa".

Benidorm ha demostrado que posee un arraigo emocional y una potencia de atracción imbatibles. Los mayores de España y de Europa seguirán llenando sus calles y playas en invierno, dejando atrás un programa del Imserso aún por entrar en el siglo XXI.