Alicante

La Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Alicante ha condenado a seis años y un día de prisión por un delito contra la salud pública a dos camareros de un bar de Benidorm en el que se acreditó la venta ilegal de sustancias estupefacientes. Este verano no es la primera que suceden hechos parecidos.

La condena se hace en la "modalidad de sustancias que causan grave daño a la salud realizado en establecimiento abierto al público". Y se ha decretado para cada uno de los dos hombres enjuiciados por vender droga, sobre todo cocaína, en un bar de Benidorm. La Sala les impone además una multa de 1.500 euros.

La sentencia de la Audiencia Provincial de Alicante, que no es firme y puede ser recurrida ante la Sala de lo Civil y Penal del Tribunal Superior de Justicia de la Comunidad Valenciana, también absuelve a un tercer hombre, que estaba acusado del mismo delito contra la salud pública, tras no quedar probada su participación.

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Los hechos

Según el relato de hechos probados que hace la resolución judicial de la Audiencia, entre los meses de octubre de 2015 y mayo de 2016 los condenados de dedicaron a vender papelinas de cocaína dentro del bar de la capital turística de la Costa Blanca en el que ambos trabajaban como camareros o ayudantes de camareros.

Ante las sospechas de la actividad ilícita de tráfico de estupefacientes, la Policía Nacional realizó vigilancias en el establecimiento. Durante sus pesquisas los agentes observaron que en el citado bar entraban personas de forma repetitiva, que permanecían poco tiempo, entre uno y tres minutos.

La investigación policial continuó durante un tiempo y cuando los supuestos clientes del bar eran interceptados a la salida del mismo, llevaban consigo una o varias papelinas de cocaína.

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Además, en las conversaciones telefónicas y los mensajes mantenidos entre los penados, los investigadores detectaron que ambos adoptaban medidas de seguridad y códigos cifrados con la intención de ocultar el significado real de las conversaciones, con palabras clave para referirse a las sustancias, las dosis o las ventas.

No es la primera vez que suceden hechos similares en establecimientos. El pasado mes de abril El ESPAÑOL De Alicante informó de que agentes de la Policía Nacional detuvieron al propietario de un quiosco de golosinas de la zona norte de la ciudad de Alicante por vender, presuntamente, sustancias estupefacientes en el local que regentaba. 

Y el pasado mes de junio la Audiencia alicantina dictó sentencia contra otra persona residente en una vivienda del barrio del Cementerio de Alicante, acusada de reparto a domicilio con patinete de drogas. Contactaba con sus clientes y se desplazaba hasta distintos puntos de la ciudad mediante este sistema para entregar las sustancias que se le demandaban.