El PSPV-PSOE de la ministra Diana Morant insiste en envolverse en el discurso de la participación y la democracia interna, pero la realidad de los hechos en Alicante desmiente de forma tajante su propia narrativa oficial. La reciente designación de Trini Amorós como candidata a la Alcaldía y su inmediata asunción de la portavocía municipal no responden a un proceso deliberativo de las bases, sino a un "dedazo" directo pilotado por la secretaria general autonómica. Al vetar las primarias en la segunda ciudad de la Comunitat Valenciana, la dirección socialista ha optado por suspender la voz de la militancia para imponer un control orgánico férreo a través de una comisión gestora, exponiendo una debilidad estructural que arrastran desde hace décadas.
Ayer, el PSPV-PSOE aprobó el calendario del proceso de primarias para elegir las candidaturas municipales para las elecciones de mayo de 2027. "Un calendario con el que los socialistas valencianos tendrán listas antes del mes de noviembre más de 80% de las candidaturas municipales que presentarán en las próximas elecciones que decidirán los alcaldes y alcaldesas de la Comunitat Valenciana", afirmaron desde la dirección.
"La Comisión Ejecutiva Nacional (CEN) ha dado luz verde al calendario, que establece el mes de septiembre como primera ventana para la celebración de primarias en ciudades como València, Elche, y Castelló de la Plana, donde se abre el proceso para la presentación de candidaturas el próximo viernes 4 de septiembre. Asimismo, es en el mes de octubre cuando está previsto que se lleve a cabo el proceso en aquellos municipios de más de 20.000 habitantes donde el PSPV-PSOE tiene la Alcaldía durante esta legislatura", continuaron.
"Con este proceso, el PSPV-PSOE inicia desde hoy la preparación de un proyecto municipal renovado, sólido y cercano a las necesidades de cada municipio, con el objetivo de ofrecer en 2027 una alternativa de gobierno en todos los rincones de la Comunitat Valenciana. Los socialistas valencianos afrontamos estas elecciones con la voluntad de recuperar alcaldías y ampliar nuestra presencia municipal para, de la mano de Diana Morant, impulsar el cambio que necesita la Comunitat Valenciana y devolver a los valencianos y valencianas gobiernos que estén a la altura de sus necesidades", señalaron.
Esta maniobra en Alicante condensa la trampa del modelo orgánico del PSOE: la apelación a la democracia interna solo se tolera mientras no amenace los equilibrios de poder trazados en los despachos. La trayectoria socialista en la capital alicantina -caracterizada por 28 años de inestabilidad, ocho candidatos distintos desde 1999 y un único y estéril mandato de gobierno marcado por disputas internas- evidencia que la intervención autonómica busca tapar las grietas de una agrupación dividida antes que vertebrar un proyecto con arraigo social.
El relevo en el consistorio, donde Ana Barceló es relegada a la portavocía adjunta tras sus discretos resultados en 2023, intenta escenificar una falsa sensación de orden mientras la militancia alicantina vuelve a quedar apartada de las decisiones estratégicas de su propio partido.
Esta necesidad obsesiva de control interno por parte de la dirección del PSPV no es un hecho aislado, sino la respuesta directa al desgaste que erosiona al Gobierno central y a las marcas territoriales del PSOE. En un escenario de creciente desconfianza social, el aparato socialista prioriza la disciplina orgánica para blindarse frente a las turbulencias nacionales.
Sin embargo, este repliegue autoritario deja un flanco al descubierto que la izquierda a su izquierda ya ha empezado a rentabilizar. La desmovilización y el malestar del votante progresista alicantino, desencantado por las imposiciones del PSOE, actúan como catalizador para reconfigurar el espacio político.
Mientras los socialistas imponen liderazgos desde arriba, la alternativa socioselectoral se acelera a su izquierda. Las explícitas manifestaciones de Joan Baldoví abogando por acelerar la confluencia entre Compromís, Podemos y Esquerra Unida para que solo existan "cuatro papeletas" en las urnas responden precisamente a la urgencia de aglutinar al electorado descontento con la deriva del PSOE.
La izquierda busca construir una candidatura unificada capaz de captar a los militantes y simpatizantes que se sienten expulsados por la falta de regeneración socialista. De este modo, la estrategia de Diana Morant en Alicante no solo desmiente el discurso democratizador del PSPV, sino que profundiza la fractura del espacio progresista y entrega aire a una confluencia que pretende enmendar, en las urnas, el autoritarismo orgánico del partido.
