El Museo de la Semana Santa de Alicante se ha convertido en un punto de fricción política que evidencia dos concepciones radicalmente distintas sobre cómo gestionar el patrimonio religioso de la ciudad.
Mientras el Partido Popular y VOX avanzan con un proyecto en las Cigarreras, Compromís adelanta a EL ESPAÑOL su deseo de proponer una alternativa centrada en rescatar el convento de la Sangre y volver a darle uso.
La propuesta oficial
El acuerdo entre el PP y VOX contempla ubicar el Museo de la Semana Santa en la Casa de la Misericordia del complejo de las Cigarreras, integrado en un ambicioso proyecto de eje cultural que conectaría con la Plaza de Toros y el Auditorio de la Diputación.
VOX ha hecho de esta propuesta una exigencia en los acuerdos presupuestarios, mientras que la Junta Mayor de Hermandades respalda el proyecto como "un paso decisivo hacia la materialización de un sueño largamente esperado".
La estrategia gubernamental apunta a crear espacios museográficos modernos e interactivos que permitan exhibir permanentemente "imágenes, tronos, mantos, estandartes y enseres procesionales que hoy permanecen guardados durante gran parte del año".
Esta ubicación se beneficia de financiación EDUSI (Estrategia de Desarrollo Urbano Sostenible Integrado) e integra el museo en un espacio ya en rehabilitación.
La alternativa de Compromís
Rafa Más, portavoz de Compromís en el Ayuntamiento, ofrece una visión completamente distinta.
En declaraciones a este periódico, ha denunciado que el alcalde Luis Barcala incumplió una promesa electoral de 2019: durante el traslado de las Monjas de la Sangre al Monasterio de Santa Faz en 2019, el propio Ayuntamiento anunció que "el convento que actualmente ocupan en el Casco Antiguo de Alicante se convertirá en el Museo de la Semana Santa de Alicante".
Según Más, Barcala prometió que "el convento de la Sangre tendría un futuro uso y contenido", comprometimiento que permanece incumplido años después.
"Luis Barcala ha hecho promesas y ha incumplido casi todas, incluso con las monjas", afirma Más, quien subraya que el convento es "un elemento patrimonial de primer orden".
El estado crítico del patrimonio
El convento de la Preciosísima Sangre de Cristo es un edificio histórico del siglo XVII que sirvió como Real Colegio Jesuita a partir de 1725.
"Se está yendo a pedazos", describe Más, advirtiendo sobre el deterioro progresivo que amenaza este monumento del casco antiguo.
Centro comunitario
Compromís introduce otro argumento: la participación ciudadana durante el Plan Director de las Cigarreras decidió que el complejo debía ser un "centro polivalente cultural, social y comunitario", no la sede de un museo específico de carácter religioso.
"Consideramos a la Semana Santa como una época muy importante de nuestra cultura, pero creemos que otros lugares como el Convento de las Monjas de la Sangre sería más apropiado para su museo", puntualiza.
Asunción Llorens, antigua cigarrera que trabajó durante 40 años en la fábrica, coincide con el líder de Compromís: "Pienso que un edificio municipal como lo es ahora Las Cigarreras debe ser un espacio laico y que priorice actividades culturales fuera del ámbito religioso", asegura en una conversación.
Además, reivindica la necesidad de tener el Museo de Las Cigarreras, en el cual se albergue toda su historia y lucha de los y las trabajadoras de la fábrica: "No me parecería normal que se hiciera el Museo de la Semana Santa antes que nuestro propio museo que llevamos años reclamando", concluye.
Patrimonio religioso
La propuesta sobre el convento de la Sangre no es aislada. Compromís ha presentado una estrategia integral de recuperación de edificios religiosos en desuso.
En noviembre de 2025, anunció su deseo de pedir formalmente al Obispado la cesión del asilo de Benalúa para convertirlo en centro comunitario.
Rafa Más argumenta que mediante una "cesión en concesión" (modelo usado exitosamente en otros municipios) se podría invertir en la rehabilitación sin que la Iglesia pierda la propiedad.
"No creemos que la Iglesia Católica se vaya a negar, porque defiende la familia", defendía Más,
Así, asegura que ambas propuestas reflejan una visión consistente: usar el patrimonio religioso para "satisfacer necesidades ciudadanas reales".
Mientras el proyecto de Cigarreras avanza respaldado por PP y VOX, Compromís ha anunciado que se reunirá con la Junta Mayor de Hermandades para presentar su alternativa para la ubicación del Museo de la Semana Santa.
