El president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, ha pedido al Gobierno central que asegure el trasvase Tajo-Segura con la "misma firmeza" con la que garantiza el suministro a Portugal o impulsa proyectos de trasvase en Marruecos.
Unas declaraciones que el president hace al inaugurar el VIII Congreso Nacional del Agua en Elche, donde ha vinculado la política hidráulica con el empleo, el medio ambiente y la cohesión territorial.
Pérez Llorca ha criticado que España financie trasvases en Marruecos mientras, a su juicio, se pone en riesgo el Tajo-Segura, una infraestructura que considera clave para miles de puestos de trabajo y para el liderazgo agroalimentario del sureste.
“Es un sinsentido enviar a Portugal 6.000 hectómetros cúbicos que el país vecino ni necesita, ni siquiera ha pedido, o apoyar financieramente a Marruecos para la construcción de trasvases como el que aquí se quiere destruir”, ha afirmado.
El dirigente valenciano ha subrayado que el trasvase “no es un privilegio territorial” y ha aportado cifras: la producción agrícola de la zona vinculada al trasvase supera los 403 millones de euros al año, a los que se suman casi 500 millones de actividad comercial y más de 115 millones de transformación. En su opinión, los recortes previstos en las nuevas reglas de explotación responden a motivos políticos y carecen de respaldo técnico.
También ha destacado el papel ambiental de los regadíos de la zona, que absorberían alrededor de 1,2 millones de toneladas de CO2 anuales y actuarían como barrera frente a incendios y desertificación.
Frente a ello, ha denunciado la lentitud del Gobierno en obras pendientes, pues mientras la Generalitat afirma haber ejecutado ya el 72% del plan de infraestructuras contra inundaciones en la Vega Baja, el Ejecutivo central estaría solo en el 5%.
Gestión del agua en la Comunitat
Pérez Llorca ha defendido que la Comunitat Valenciana está a la vanguardia en gestión hídrica, con altas cotas de eficiencia en el uso del agua. Ha citado como líneas de trabajo la modernización de regadíos, la reutilización, la digitalización de redes y la incorporación de tecnologías que permiten producir más con menos recursos.
El president ha concluido reclamando una política hídrica nacional “solidaria y equilibrada”, basada en la cooperación entre territorios y en la que el agua deje de ser un arma de confrontación política.
