El Castillo de la Atalaya de Villena, una de las fortalezas medievales mejor conservadas de la provincia de Alicante, ha sido elegido como el Castillo Favorito REPAHIS, un reconocimiento otorgado por la Red de Patrimonio Histórico de España tras un proceso de votación popular en el que participaron miles de personas.
El Ayuntamiento de Villena ha agradecido el respaldo recibido a través de sus redes sociales. "Gracias Red de Patrimonio Histórico de España. Tras un emocionante torneo y miles de votos, el Castillo de la Atalaya de Villena se alza con el título de Castillo Favorito REPAHIS. Gracias a todas las personas que lo han votado", ha publicado el consistorio.
Este reconocimiento vuelve a situar en el mapa a uno de los monumentos más emblemáticos de la provincia de Alicante. Aunque la Costa Blanca es conocida internacionalmente por sus playas y calas, también conserva un importante legado defensivo fruto de siglos de conflictos fronterizos entre los reinos cristianos y musulmanes.
Entre todas esas fortalezas, el Castillo de la Atalaya destaca por su estado de conservación, su historia y su imponente silueta, visible desde prácticamente cualquier punto de Villena.
La ciudad nació precisamente al abrigo de esta fortaleza de origen almohade. A sus pies se asentó el primitivo núcleo urbano y, con el paso de los siglos, la población fue creciendo alrededor del castillo hasta convertirse en la capital del Alto Vinalopó. Su posición estratégica, en una de las principales rutas entre Castilla y el Mediterráneo, hizo que desempeñara un papel militar fundamental durante buena parte de la Edad Media.
Un castillo del siglo XII con origen musulmán
El origen del Castillo de la Atalaya se remonta al siglo XII, durante el dominio almohade de la Península Ibérica. Aunque ha experimentado diferentes reformas a lo largo de su historia, todavía conserva buena parte de su estructura original, convirtiéndose en uno de los mejores ejemplos de arquitectura militar islámica del levante español.
La fortaleza está formada por un doble recinto amurallado. La muralla exterior se encuentra protegida por una docena de torreones, mientras que el recinto interior está reforzado mediante cubos de planta circular que aumentaban su capacidad defensiva.
Sin embargo, el elemento más espectacular del conjunto es su torre del homenaje, de cuatro plantas y considerada una de las más singulares de España. En su interior todavía se conservan las bóvedas almohades originales de las dos primeras plantas, además de numerosos grafitos históricos con simbología musulmana y otras inscripciones realizadas durante los periodos en los que el castillo fue utilizado como prisión, especialmente durante la Guerra de Sucesión y la Guerra de la Independencia.
La importancia patrimonial del Castillo de la Atalaya fue reconocida oficialmente hace casi un siglo. En 1931 fue declarado Monumento Histórico-Artístico y Bien de Interés Cultural (BIC).
