Alicante
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El mito de la mujer soltera que vive con gatos no solo se ha hecho realidad en un pueblo de Alicante, sino que se ha renovado y versionado para tornarse surrealista y desesperante.

Confrides, un pueblo de la montaña alicantina con 293 personas censadas actualmente, se ha vuelto viral estos últimos días por la noticia de una mujer que convive con 116 perros en su propiedad de 70 metros cuadrados.

Ante esta situación, EL ESPAÑOL se ha puesto en contacto con el alcalde del municipio, Rubén Picó, quien transmite una situación de desesperación e impotencia, pues al ser una localidad pequeña, no disponen de los medios necesarios ni para hacerse cargo de los animales, ni de la mujer, quien parece padecer problemas de salud mental.

La magnitud del caso, que supera incluso la población canina habitual del municipio, ha encendido las alarmas por un posible problema de bienestar animal y salud pública.

Según ha explicado Picó, la existencia de este elevado número de animales fue confirmada tras la intervención de la Policía Autonómica y personal veterinario, que certificaron la cifra. Aunque no se ha podido determinar con certeza la actividad que se desarrollaba en el lugar, todo apunta a la posible existencia de un criadero irregular o clandestino.

Una mujer

“No es una cifra inventada, está verificada por las autoridades”, ha subrayado el alcalde, quien reconoce la dificultad de esclarecer el origen y la finalidad de la concentración de perros. “No podemos asegurar si se trataba de una venta, pero sí da que pensar que había algún tipo de actividad fuera de control”, añade.

La persona responsable de los animales, una residente extranjera de origen del este de Europa estaba integrada en la vida local e incluso había participado en programas municipales y no había levantado sospechas previas entre los vecinos. La vivienda, ubicada fuera del casco urbano, ha contribuido a que la situación pasara relativamente desapercibida, aunque algunos residentes cercanos sí habían detectado molestias puntuales.

Un municipio desbordado

Con una población reducida, el Ayuntamiento reconoce abiertamente su falta de medios para afrontar una intervención de estas características. “Si las administraciones superiores ya tienen dificultades, un municipio como el nuestro aún más”, ha señalado Picó, evidenciando la impotencia institucional ante un problema que excede las capacidades locales.

Ante esta situación, el consistorio ha solicitado la intervención de la Generalitat Valenciana y mantiene contacto con distintas entidades para activar los mecanismos legales y operativos necesarios. La aplicación de la legislación vigente en materia de protección animal será clave para determinar responsabilidades y proceder a la retirada de los animales si corresponde.

Búsqueda de soluciones y colaboración

Uno de los principales retos ahora es la reubicación de los perros. El Ayuntamiento ya está contactando con protectoras y asociaciones de la provincia para coordinar una posible acogida escalonada de los animales, una tarea compleja dada la elevada cifra.

“Estamos buscando la colaboración de diferentes asociaciones porque es algo que no se puede gestionar solo desde el ámbito municipal”, explican fuentes locales.

Mientras tanto, el consistorio trabaja en la elaboración y difusión de una nota de prensa oficial que permita informar con transparencia sobre la gravedad de la situación y las medidas que se están adoptando.

El caso pone de relieve las limitaciones de los pequeños municipios ante problemáticas complejas y la necesidad de una respuesta coordinada entre administraciones para garantizar tanto el bienestar animal como la seguridad sanitaria.