Llevas semanas buscando habitación de alquiler en Alicante cuando aparece el anuncio perfecto de una habitación en piso reformado, gastos incluidos, opción de parking privado, balcón y convivencia solo con otra chica de tu edad. Todo parece idílico.
El precio, 450 euros al mes, está por debajo de lo que suele encontrarse en la ciudad para unas características así. Las fotos refuerzan la sensación de ganga con estancias luminosas, decoración cuidada, cocina prácticamente a estrenar.
Escribes a través de una conocida plataforma inmobiliaria y a los pocos minutos recibes respuesta de una usuaria llamada Eli, que confirma que la habitación estará disponible a partir del 20 de febrero, que compartirás piso con "una chica trabajadora de 26 años" y que tu mascota es bienvenida.
El enganche está servido. Pero lo que parecía un simple trámite para cerrar la visita se convierte, en realidad, en el arranque de una estafa.
"Pagas 450 euros"
Eli explica que es parte de "una pareja de esposos" que no vive en Alicante por motivos de trabajo y que ella solo vendrá a la ciudad el 20 de febrero para entregar las llaves a la nueva inquilina.
Repite varias veces el mismo guion de un piso tranquilo, compañera sin "vicios", baño de uso privado y todos los gastos incluidos. El mensaje está dirigido a un perfil muy concreto —mujer joven, trabajadora, que busca calma— y juega con la sensación de oportunidad irrepetible.
Cuando esta redactora le plantea la posibilidad de visitar el piso antes de tomar una decisión, ofrece una alternativa: "Podemos vernos el mismo día 20, pero si quieres asegurarte la habitación debes reservarla antes mediante el pago por adelantado de la fianza, 450 euros", que en la práctica equivalen al alquiler completo de un mes.
A cambio, promete enviar un documento de reserva con los datos personales donde constaría que, si el día de la visita el piso no convence, devolverá el dinero. Para redactarlo pide nombre completo y número de DNI, NIE o pasaporte.
Salto a WhatsApp
Como ocurre en muchos fraudes de alquiler, la conversación salta rápidamente del chat del portal inmobiliario a WhatsApp. Allí la interlocutora pasa a llamarse Elizabeth Álvarez y continúa enviando fotografías del piso con salón minimalista, cocina blanca, dormitorio amplio y ordenado.
El mensaje es siempre el mismo y da la sensación de que se trata de un hogar perfecto, listo para entrar a vivir, con todo lo necesario para "una estadía muy buena, cómoda y silenciosa".
Sin embargo, hay un detalle que no encaja. En la foto de perfil de WhatsApp aparece una mujer con dos niñas en un entorno turístico.
Esta redactora decide utilizar una búsqueda inversa de imágenes y descubre que la fotografía corresponde en realidad a Marina Sanchón, una madre de familia con presencia en redes sociales que vive en Barcelona.
Acto seguido, se contacta a la madre de familia, quien responde que "no es la primera vez" que ve anuncios de pisos utilizando su imagen y la de sus hijas, recalcando que ella se llama Marina, no Elizabeth y que vive en Barcelona, y no en Madrid.
En resumidas cuentas, los estafadores están usando la imagen privada de otra persona —y de sus hijas— para reforzar una falsa historia de "madre de familia de Alicante" que alquila un piso junto a su marido.
Las recomendaciones
Acto seguido, la propia plataforma de anuncios bloquea el perfil de Eli por intento de fraude. En el chat aparece un aviso claro: "Cuenta fraudulenta. Hemos bloqueado a Eli por intento de fraude. No mantengas contacto por ningún otro medio y consulta nuestra sección de prácticas dudosas."
Detrás de ese mensaje hay un protocolo de seguridad que se activa cuando detectan comportamientos sospechosos, como la insistencia en cobrar fianzas antes de enseñar el inmueble o el uso de identidades robadas.
Por ejemplo, en el caso de Idealista, una de las principales plataformas españolas de anuncios inmobiliarios, el protocolo de actuación es claro y lanzan varias recomendaciones a los usuarios.
La primera consiste en nunca adelantar ningún importe sin haber visitado físicamente la vivienda. También avisan de un patrón cada vez más habitual: el supuesto propietario no puede enseñar el inmueble porque vive en otra ciudad o en el extranjero, y propone pagar una señal a través de páginas web que imitan la pasarela de pago de plataformas conocidas, como Airbnb.
Se trata de sitios falsos diseñados para confundir al usuario; una vez se realiza la transferencia, el dinero se pierde y no hay vivienda que visitar.
Idealista advierte además de que este tipo de anuncios "gancho" suelen ubicarse en grandes ciudades, con pisos de fotos espectaculares y precios por debajo del mercado, aunque cada vez se camuflan más como ofertas "normales" para no despertar sospechas.
Otro consejo clave es insistir en hablar por teléfono con el anunciante, pues muchos timadores prefieren el correo electrónico o la mensajería escrita y evitan la conversación directa.
Esta misma redactora solicitó una videollamada con la supuesta propietaria, sin obtener respuesta.
La plataforma también alerta sobre el auge del phishing y del smishing, correos y SMS que suplantan a empresas conocidas, incluida la propia Idealista, para robar datos personales o bancarios.
En ocasiones los ciberdelincuentes envían correos con el logotipo de la empresa y enlaces a páginas que imitan a la perfección la zona de acceso de usuario para quedarse con tu contraseña y publicar anuncios falsos en tu nombre.
Por teléfono, otra señal de alarma es que alguien te pida el código SMS que has recibido de la plataforma: si tú no estás creando un anuncio en ese momento, compartir ese código permite que otros utilicen tu número para colocar falsos pisos en alquiler.
