Alicante

La moción de censura de Orihuela, ejecutada por los cinco concejales de Cs con el apoyo de Podemos sin contar con el visto bueno del partido, ha abierto el debate sobre si sería posible replicar la misma operación para el PSOE en otras plazas donde la formación de Inés Arrimadas gobierna en coalición con los populares. La principal y más importante, Alicante ciudad, donde los socialistas, capitaneados por el exsenador Ángel Franco, no han ocultado sus intenciones de utilizar esta vía para tomar la vara de mando.

¿Sería posible? Hoy por hoy, no parece que se den las condiciones para que prospere. A pesar de que es cierto que algunos regidores de Cs se han mostrado partidarios de tender puentes con el PSOE, la mayor parte del grupo no está conforme con romper el pacto de Gobierno que mantiene con el PP, y del que no han trascendido grandes diferencias tras tres años de gobierno conjunto. De hecho, en los asuntos más polémicos (como la ordenanza de prostitución y mendicidad), Cs ha acabado por posicionarse con los populares.

Esta situación de supuesta estabilidad se ha transmitido también desde los máximos representantes de los partidos, empezando por el líder del Partido Popular en la Comunidad Valenciana, Carlos Mazón, e Inés Arrimadas; de hecho, cuando fracasó la moción de censura de Murcia, los dos líderes reafirmaron el compromiso de mantener los pactos en la provincia de Alicante, lo que no ha impedido que se ejecute la operaciónd e Orihuela pese a no contar con el aval de la dirección nacional. 

En este sentido, Mazón ha asegurado sentirse "decepcionado" con Ciudadanos, al no haber expulsado a los cinco regidores oriolanos antes del pleno para designar a la nueva alcaldesa. En ese escenario el PSOE hubiese tenido que explicar su pacto con los tránsfugas para gobernar. 

Y, a pesar de que la postura oficial de Cs es que el partido "tiene sus tiempos", este diario ha podido saber que se ha impuesto en Madrid la tesis de retrasar los expedientes de manera deliberada, lo que ha provocado la dimisión de dos importantes cargos orgánicos del partido en la Comunidad Valenciana. 

Solo dos concejales

Volviendo a Alicante, la izquierda necesitaría solo a dos regidores para llegar a la mayoría absoluta de 15 ediles, pero eso significaría pactar tanto con Podemos (como se ha hecho en Orihuela) como con Compromís. Se trata de un escenario improbable dentro de la actual composición de lugar de Cs, en un caso que además afectaría a la segunda ciudad de la Comunidad Valenciana y principal centro de poder municipales de los populares. 

Pero eso no quiere decir que el PSOE desista en su empeño. El entorno de Ángel Franco sueña con devolver así al PP el golpe que le asestó en 2018, cuando una tránsfuga de Podemos permitió, con su abstención, que gobernase el actual alcalde, Luis Barcala.

Belmonte había sido expulsada del equipo de Gobierno tras detectarse que había dado contratos a dedo a compañeros suyos de partido, y precipitó la caída del primr gobierno de izquierdas en la ciudad en dos décadas. Desde entonces los socialistas aguardan su momento con la vista puesta en los ediles de Cs y en una posibre fractura en el bipartito. De momento, no la han encontrado. 

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