Alicante

¿Existe una relación directa entre la tasa de paro masculina y los casos de violencia de género? Investigadores de la Universidad de Alicante (UA) que han analizado el comportamiento de los casos y denuncias por toda España en el último año creen que sí. 

En concreto, un estudio liderado por la UA, junto a la Escuela Nacional de Sanidad del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII) y el CIBER de Epidemiología y Salud Pública (CIBERESP), ha analizado la distribución temporal y geográfica de diferentes indicadores relacionados con la violencia de género antes, durante y después de la declaración de la Estado de alarma por Covid-19 en España.

El estudio, publicado en la revista Internacional Journal of Environmental Research and Public Health, analiza la evolución de los asesinatos de mujeres por violencia de género, llamadas al 016, denuncias policiales y órdenes de protección, según informaron desde la UA en un comunicado.

La investigación realizó un análisis de clúster que agrupó las provincias españolas en cuatro tipologías, según el comportamiento simultaneo observado en las tasas trimestrales de llamadas al 016 y en las órdenes de protección. Se identificaron agrupaciones de provincias donde ambos indicadores aumentan, y agrupaciones en las que ambos disminuyen.

Esta variabilidad se relacionó con la tasa de paro provincial. La mayor tasa de paro masculino aparece en las agrupaciones provinciales con un mayor incremento tanto de las llamadas como de las órdenes de protección. Además, estos fueron también los únicos clúster donde hubo víctimas mortales durante la pandemia. 

Investigadores participantes en el estudio durante una videoconferencia.

Precisamente por esto el estudio indica que la variabilidad encontrada y su asociación con factores contextuales, tales como el desempleo masculino, "deben tenerse en cuenta para dar una respuesta adecuada a la violencia de género en situaciones de crisis como la vivida con la Covid-19 en España", según recomiendan las autoras.

Más llamadas, menos denuncias

El trabajo, cuyas primeras firmantes son la catedrática de Medicina Preventiva y Salud Pública de la UA, Carmen Vives-Cases, y la investigadora titular de la Escuela Nacional de Sanidad, Belén Sanz Barbero, muestra como durante el segundo trimestre de 2020 se registró la tasa más alta de llamadas al 016 del periodo estudiado (12,19 llamadas por 10.000 mujeres de 15 años o más).

Por contra, las denuncias policiales (16,62 por 10.000 mujeres), las órdenes de protección (2,81 por 10.000) y los asesinatos (0,19 por cada millón) disminuyeron en ese trimestre. En el tercer trimestre del año se revirtió la tendencia, disminuyeron las llamadas al 016 y aumentaron los demás indicadores. 

Las conclusiones señalan que el confinamiento y las restricciones sociales relacionadas con el control de la pandemia pudieron cambiar el comportamiento de búsqueda de ayuda de las mujeres expuestas a la violencia de género.

Las diferencias observadas entre momentos con y sin influencia de la pandemia sugiere que hubo regiones donde existieron barreras físicas de acceso a los servicios presenciales de ayuda a la violencia de género durante el tiempo de confinamiento, "lo que indica la necesidad de reforzar los servicios no presenciales de ayuda". 

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